Queridos PPijos de mierda:

Os escribo estas líneas porque esta mañana he leído en un artículo de El Mundo que ayer montasteis un numerito en el Congreso.

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Éste es el Artículo en cuestión. Sí, ya sé que está muy pequeño, pero ahora veremos con más detalle el breve relato de vuestra hazaña.

Quizás me tachéis de ingenua, queridos PPijos de mierda, pero os aseguro que cuando he leído lo del final de la penúltima columna y principio de la última, mi primer impulso ha sido el de no creer lo que ahí se relataba:

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¡Le están desahuciando, como si fuera un piojoso cualquiera de ésos que nos votan, jajajajaja, ay que me desorino!

Eso es lo que queríais decir, ¿verdad, PPijos de mierda? Por eso os hace tanta gracia, porque tenéis bien claro que todos los que estáis ahí (y no me refiero solamente a vuestra bancada) pertenecéis a una especie distinta de la nuestra; no sois niños de papá -como lo ha sido siempre cualquier pijo como Dios manda- sois niños de partido; habéis crecido amamantados por el partido, que si un carguito de confianza por aquí, que si ahora me colocan en este hayuntamiento, que si ahora el partido me pone en tal o cual sitio, osea telojuro… Nunca habéis tenido un trabajo de verdad ni lo habéis tenido que buscar, caraduras, y aún así creéis representar al pueblo, cuando lo único (qué coño, voy a ponerlo en grande) ÚNICO que representáis son los intereses del partido que os da de comer con nuestro dinero y con el de los ricos que os alquilan en esa especie de prostíbulo que tenéis montado. Sinvergüenzas.

Dicen en este artículo y en otros que he visto después sobre este tema (por ejemplo éste) que IU considera que vuestras risas son una falta de respeto a Cayo Lara. Pues yo no lo veo así. A mí me parece una falta de respeto a toda la gente que está con el agua al cuello, amenazados por una ley  contraria a la normativa europea, por no poder pagar la letra de la hipoteca DE SU CASA, la casa en la que viven. Pero no me refiero a la casa en la que viven cuando van a esquiar, no. Para que me entendáis: que no tienen otra casa, leñe. Sé que os parecerá increíble, PPijos de mierda, pero muchos de los piojosos que os votamos tenemos una casa o ninguna. Alucinad.

¿Cuántos de vosotros habéis caído en la estafa organizada de las preferentes? Me gustaría saberlo, PPijos de mierda.

También se habla en estos artículos de que el líder de vuestra raza, Mariano Rajoy, está diciendo que “la dación en pago podría dañar sin remedio la garantía hipotecaria e impedir el acceso futuro a todas las familias a los préstamos hipotecarios”. Imagino que a partir de ahora la consigna que seguiréis para que la gente hable mal de la dación en pago será ésta:

La dación en pago os hará daño, piojosos votantes, porque con ella el banco nunca os querrá conceder la hipoteca que os ayude a creer que sois clase media. No enfadéis al banco, uuuuuh.

Pues ya os aviso: como yo nunca he podido hipotecarme  (afortunadamente), tengo bien claro que no soy clase media y voy a hacer lo posible por convencer a todo el que pueda de que tampoco lo es. ¡Pero bueno! ¿Qué mierda de consigna es ésa? Como si el banco fuera un hada madrina que nos concede el deseo de hipotecarnos. Eso sí, con unas reglas de juego que nos pueden arruinar la vida y que ni siquiera nos dan a conocer.

Acabo ya, PPijos de mierda, resumiendo el por qué de esta carta: esas risitas que os marcasteis ayer con lo de Cayo Lara yo no las interpreto como un insulto hacia él, sino como que os estáis choteando de nosotros en nuestra cara. Desde luego, es la prueba de lo poco identificados que os sentís con la gente que las está pasando putas, de la que sólo os acordáis cada cuatro años. Y por eso yo os maldigo.

Atentamente,

Mara Jade Garland

Clase baja