Cosas que un día alguien decidió que hiciéramos


Tercer trimestre de 2012. El Capo del sindicato único CocOgete –adalid de la lucha obrera- se reúne con una cuidadísima selección de liberados sindicales de las Administraciones Públicas en el puteque de un polígono industrial. Gracias a la colaboración de Erika, que iba a ser despedida por su negativa a depilarse el pubis completamente, Loca Academia de Vaders consigue instalar micrófonos en el reservado que estos clientes ocupan habitualmente.

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– Compañeros, os he reunido aquí en el puteque para anunciaros algo que, en principio, no os va a gustar: aunque llevéis lustros ¡qué digo lustros! ¡décadas! liberados para el sindicato, vais a volver a vuestros puestos de trabajo de la Administración el 1 de octubre. 

– Pero ¡no me jodas, compañero! Si la mayoría de nosotros ni siquiera conocemos a la gente que trabaja ahora en nuestros departamentos, ni sabemos lo que hacen allí ni nada, ¡si hasta he oído que están usando ordenadores! ¡para trabajar! ¿cómo nos hacen semejante putada? ¿cómo tienen los santos huevos de meterse con CocOgete?

– Tranquilo compañero, que está todo controlado. En realidad esta maniobra no va contra nosotros. Es que necesitan quitarse a todos los interinos que os están sustituyendo y, como les debo tantos favores, tenemos que colaborar.

– Nos ha jodido compañero, colaborar… esos interinos sólo pueden irse a la puta calle si finaliza su contrato. Y su contrato finaliza con la reincorporación a su puesto del trabajador al que sustituían, o sea, ¡nosotros, compañeros! Yo no vuelvo, ¿eh? Ya os lo digo.

– Entiendo tu malestar, compañero, pero déjame que os explique: los interinos son una lacra. Muchos de ellos han trabajado en la empresa privada antes de sustituiros y tienen amplia experiencia.

– Nos ha jodío mayo, por eso ganaron el puesto. Es que han tenido que concursar y, en muchos casos, examinarse. El concurso de méritos es lo que tiene, que la experiencia, el acreditar conocimientos y todo eso, da puntos para entrar. No como yo, que me metió mi padre porque no me gustaba estudiar y era compañero.

– Claro, por eso son una lacra. Es que llevan años ahí en vuestros puestos ¡modernizándolo todo! Creo que incluso hay delineantes que ya no dibujan a mano, ¿os lo podéis creer, compañeros? Eso es un peligro, ¿cómo vamos a vender entonces que la Administración es ineficiente? El fin, como sabéis, es subcontratar todos los trabajos posibles e imposibles a las 4 empresas que se van a quedar con el país. Pero si seguimos manteniendo en la Administración a gente empeñada en trabajar, ¿cómo vamos a subcontratar las cosas a precio de oro? Por eso mismo tenemos que empezar por los interinos, que normalmente se adaptan a todo, los muy hijos de puta.

– Ya, si eso lo entiendo. Fíjate que me han contado que el interino que me sustituye ha llegado a llevarse trabajo a casa porque había una urgencia que creía que tenía que resolver. Gilipollas… Y sin cobrar un solo euro extra, teniendo una nómina de mil euros. Menudo hijoputa. Pero no estoy dispuesto a sacrificar mi plácida vida sólo para que se quiten de encima a estos interinos esquiroles de mierda. 

– Que no compañero, que no sacrificarás tu plácida vida, te lo aseguro. Vosotros volvéis a los puestos de trabajo, los interinos van a la puta calle y en un par de meses –tres como mucho- os volvéis a liberar. Y ya no os volverán a sustituir, ¡muhahaha!

– Coño, pero cuando se haga esto ¿no cantará que no metamos jaleo desde el sindicato? No podemos parecer tan mansos de cara a la gente, compañero. Se va a notar demasiado que formamos parte del poder que pastorea a la chusma, creo yo, y luego, cuando queramos controlarlos con huelguitas de un día para que se desfoguen, ya no tendremos poder de convocatoria. Sabrán que somos el enemigo.

– Ahí quería yo llegar. No podemos meter jaleo porque si lo hacemos, ¿qué ocurrirá cuando volváis a liberaros? La chusma se cabrearía y jamás nos perdonarían que hayamos montado este numerito para mandar a la puta calle a tanta gente. Afortunadamente tenemos un plan perfecto: nadie se enterará de nada.

– ¿Noooo? ¿Cómo?

– Está todo estudiado, ¿qué os creéis? En unos días saldrá el Real Decreto con el que se os obliga a dejar vuestra liberación sindical.

      BOEcabecera

– Ya. Y no se va a enterar nadie porque lo dices tú, compañero.

– Porque lo digo yo y porque esta medida estará escondida entre otras muchas, a cuál más hijaputa: subida del IVA, supresión de la paga extra de navidad a los empleados públicos, recortes en las prestaciones por desempleo… Una amplia oferta para que cualquiera esté tan cabreado que no pueda reparar en las consecuencias de lo nuestro. Saldrá en el artículo 10 en unos parrafitos de nada.

– Hombre, pero si en el Real Decreto se dice que miles de trabajadores interinos irán al paro, ¿cómo se va a ocultar eso?

– Para empezar te garantizo que no saldrá en la prensa ni nada de eso. Nadie lo comentará, compañero; nadie lo sabrá. Sí se comentarán las otras medidas, por supuesto. Y para continuar, en ese artículo 10 sólo se tratará brevemente que tenéis que reincorporaros a vuestros puestos el 1 de octubre, pero no se mencionará que eso conlleva el genocidio de los interinos. Es lo que hay, eso no es más que una consecuencia. No tiene por qué figurar en el Decreto.

– Vale, pero una vez que hayamos acabado con esos asquerosos interinos ¿qué garantías tenemos de que volváis a liberarnos?

– Ya me he ocupado de eso. Hemos metido un párrafo que dice que os podréis volver a liberar, siempre en nombre del normal desarrollo de los derechos sindicales. ¿A que mola? Me encanta la palabra sucesivo, ¡tenía que meterla!

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– ¡Acabáramos! Ahora me quedo más tranquilo. Pero aún así, ¿qué haremos en el trabajo hasta que volváis a liberarnos? Mucho me temo que, en mi caso, quien debería explicarme en qué consiste el curro es el interino que lleva 12 años sustituyéndome. Si él ya no está, ¿quién va a enseñarme? Es que lo voy a pasar mal ahí, ¿eh? Mostrando públicamente que no tengo ni puta idea del trabajo que se realiza en una plaza que me pertenece.

-  Nada, nada, todo eso está previsto. Vosotros ahora os cogéis vacaciones en verano, como siempre. Cuando se vaya acercando el 1 de octubre os vais un día al trabajo para conocer a vuestro jefe y, de paso, le contáis que aún no os habéis cogido las vacaciones. Le pedís una instancia y solicitáis otra vez las vacaciones desde el 1 de octubre. Que os la firme, ¿eh? Nosotros desde el sindicato romperemos todas las pruebas de que ya os las habíais cogido. A muchos –los más antiguos- os corresponde casi un mes y medio, así que no os quejéis, que al final os vais a tirar 3 meses sin madrugar, cabrones. Además con un poco de suerte, cuando se os acaben las vacaciones a mediados de noviembre y ya no tengáis más remedio que reincorporaros a vuestros puestos de trabajo, os habremos vuelto a liberar o estaremos a punto. Y si no, no os preocupéis, que para esa fecha tendréis excusa para no ir otro día. Es que ya hemos acordado con el Gobierno montar una huelga general para entonces, que eso desfoga mucho a la chusma y le da la sensación de estar haciendo algo. Y de paso mira, otro día que tenéis de margen para no soportar el yugo del proletariado, oye. Pero ya sabéis que eso sólo será un día; nada de huelga general indefinida hasta conseguir algo útil. Y, por supuesto, sin exigir nada concreto. En plan estamos contra todo lo que YA se ha hecho. Conocéis de sobra nuestra política de montar pequeños pollos a toro pasado, cuando ya no tiene remedio. Por algo estamos donde estamos, compañeros.

– Tengo una duda sobre los interinos expulsados con esta trampa que habéis montado. Es que estoy pensando que vale, nos reincorporamos a nuestros trabajos, ellos se van a la calle y todo eso, pero ¿qué ocurrirá cuándo se enteren de que hemos vuelto a liberarnos, de que nuestro reingreso al trabajo no era más que una ayuda al Gobierno para quitarse a los interinos de encima? Jolín, podría darse el caso de que el interino que me sustituye se lo tome a mal, y lo mismo me espera en la calle y me degüella. 

– Glups. Pues la verdad es que eso no lo habíamos pensado; como la gente es tan pacífica ahora… Pero no os preocupéis tanto. Pensad en que os volveremos a liberar ¡aunque sea en tandas! Y ahora que alguien busque a Erika, la del chichi sin depilar. Que hace unos días que no la veo por aquí, compañeros.

CincoDias

Titular del Cinco Días. Pinche en la foto para acceder a la noticia

¿¿Lo cuálo?? Pues eso mismo: la especie humana merece extinguirse por motivos como éste.

Después de los dos primeros capítulos (I.- Usar tanga y II.- ¿Higiene íntima?), Loca Academia de Vaders retoma su interesantísimo monográfico “Cosas que un día alguien decidió que hiciéramos” con esta práctica espeluznante de la depilación de los bajos, una idea maligna que refleja la decadencia más absoluta de la humanidad.

En la Academia no permitiremos que nuestras padawan pierdan su tiempo con más actividades absurdas. Bastante lo perdemos ya con la depilación de las piernas y las axilas para que no nos apedreen por la calle, como para introducir otro elemento depilable más. Hombre, por Dios.

Hace algunas décadas las señoras no se depilaban las piernas ¡y llevaban falda, oiga! Pero un buen día a alguien se le debió ocurrir que tanto tiempo de ocio podría ser peligroso. ¿Y si les daba por pensar en muchas cosas? ¿y si, además, llegaban a conclusiones que pudieran molestar? Lo mejor era encontrar algo que las mantuviera muy entretenidas y de lo que no pudieran prescindir. La depilación, qué gran invento. Sólo había que asociar el pelo con la dejadez o, mejor aún, con la falta de higiene personal. Visto así es absurdo, pero funcionó. Ahora todas (casi todas) empleamos tiempo en la depilación, sobre todo cuando vamos a tener que lucir piernas o axilas (nota para el género masculino: las axilas son lo que para vosotros se llaman sobacos). Esta costumbre ha calado hondo, muy hondo. Tanto como para que, en vez de renegar, muchas de las propias afectadas asuman esta labor como algo gratificante y se dediquen a acusar de guarra a la que no luce una depilación óptima. ¿Y ahora pretendéis que también nos quitemos los pelos de ahí abajo? ¡Vamos hombre!

Queridas padawan, soy consciente de que muchos jovencitos que andan sueltos por ahí os demandan un chichi pelado, como si fuera la cosa más normal del mundo. No lo es, os lo aseguro. Son unos niñatos malcriados cuyo gusto por la carencia de vello sólo puede deberse a una de estas dos causas:

a) Que sean pedófilos.

b) Que sean gerontófilos.

En cualquier caso yo me alejaría de ellos inmediatamente. Si buscáis un poco, seguro que encontráis hombres de verdad, con la salud mental deseable en una persona y que os acepten con aquello que la naturaleza os ha dado, que seguro que es mucho. Además, estoy convencida de que esa clase de niñatos serán los primeros en caer en la inminente invasión zombi que nos acecha, ya que los pantalones cagaos les dificultarán enormemente la huida. ¿Querréis tener a vuestro lado a alguien así en semejante situación? No lo creo.

Si queréis pruebas de que no a todo el mundo le gusta esta barbaridad, aquí tenéis lo que dijo al respecto el director de cine Bigas Luna en la revista Yo Dona:

BigasLuna

Reconozco que en un principio no le dimos mucha importancia a este asunto de la depilación genital en la Academia, pues estábamos convencidos de que las mujeres lo hacían de forma puntual, como si fuera una experiencia más que vivir. Nos parecía imposible que una práctica tan sádica se convirtiera en algo habitual, así que nos limitamos a hacer una serie de entrevistas a mujeres que se habían depilado el pubis alguna vez. A continuación, les trasladamos algunos extractos espeluznantes de aquellos testimonios:

Te pica mucho ¡muchísimo! Y enseguida, al día siguiente o a los dos días. Vas andando por la calle y te tienes que rascar o crees que te vas a volver loca. Yo tuve que meterme en varios portales para rascarme sin que me vieran y en uno me pillaron rascándome fuerte con las dos manos, ¡qué vergüenza!

Cuando empezaron a salirme los pelillos otra vez lo pasé fatal. Aparte de los picores espantosos, me comía mucho la cabeza cuando estaba en pleno asunto con mi chico porque pensaba que los pelos iban a pinchar el condón.

Yo lo hice, sí, y no volveré a hacerlo. Mi novio también se depiló y cuando follábamos nos escocía por el roce. Pero lo peor vino cuando empezaron a salirnos los pelos a los dos a la vez. Fue horrible. Cuando lo hacíamos nos picaba muchísimo y sonaba ¡ras, ras! parecía que teníamos velcro.

Pero contra todo pronóstico, nuestras investigaciones nos condujeron a una conclusión: ya no era algo puntual; era lo normal. Si reconocías no practicar semejante barbaridad, la interlocutora se justificaba diciendo que lo hacía por higiene –lo que te dejaba a ti en el lugar de, digamos, una auténtica cerda- o, lo que es peor aún, se asombraban ante tu falta de higiene y te llamaban guarra a la cara. Veamos como está el patio con este asunto gracias a los comentarios de un foro de internet:

Foro06

La criatura está desesperada, desde luego. Las contestaciones son para salir corriendo, pero ninguna me ha dado tanto miedo como ésta:

Foro04

¿Pelos enquistados en el monte de venus? Por favor, que venga ese ataque zombi ya.

Veamos ahora a uno (o una, no sé) que tiene ya como “fantasía” hacérselo con una mujer con vello púbico, dando a entender que no es nada fácil encontrarse a una así: 

Foro01

Pues parece que no debe ser fácil viendo respuestas como ésta:

 

Foro02

¡Agggg! ¡Que este chico sea estéril, por Dios!

¿Pero cómo hemos llegado a esta situación en la que nos estamos depilando todo? ¿Cómo es posible? ¿Es que el pelo crece sólo para fastidiarnos? Pues no. El vello corporal tiene muchas funciones:

– Dota a la piel de grasa para protegernos mejor del exterior. Aunque la superficie de la piel ya sea grasa, probablemente el pelo juegue un papel importante. Seguramente la grasa producida por el pelo nos ayude a preservar nuestro organismo de irritaciones crónicas, infecciones y otros males.

– Mantiene la temperatura de la zona. A algunos animales incluso los protege de la humedad. Es habitual ver a los perros sacudirse cuando se mojan, que para algo tienen ese pelaje.

– Nos preserva de traumatismos (lo siento por los calvos; qué putada).

– Suele salir en zonas donde son habituales los roces, por ejemplo en el pubis. El cuerpo, que es muy sabio, sabe que tarde o temprano vas a pillar y no va a consentir que la fricción desmesurada te deje en carne viva y horrorizada ante la posibilidad de volver a echar un polvo en el futuro.

etc.

En resumen: si nos quitáramos todo el pelo del cuerpo, seríamos mucho más frágiles.

Por tanto, queridas (y últimamente queridos) automutiladoras, os ruego que dejéis esta práctica sádica que sólo puede traernos el mal a nuestras vidas. Si seguís por este camino, dentro de poco depilarse el pubis será tan habitual y socialmente obligatorio como lo es hoy depilarse las piernas; por eso os considero unas TRAIDORAS a nuestro género y sois mi objetivo número uno como enemigas a las que exterminar. Y no sólo eso: tendréis también la culpa de que se pierdan expresiones tan nuestras como “tira más pelo de coño que maroma de barco”, y por ahí no paso.

Me avergüenza horrores reconocerlo públicamente, pero tengo que hacerlo: he estado colaborando sistemáticamente a enrarecer el aire puro de nuestros bares (ahora, por lo visto, son sus bares). Pero no crean ustedes que mi colaboración ha consistido en algo inocente e inocuo, no. Habría sido así si me hubiera dedicado a dar rienda suelta, por ejemplo, a mis flatulencias, pero lo que he hecho es demasiado grave: soltar humo de mi boca pestilente durante años.

Afortunadamente, este gobierno benévolo que vela por nuestra salud y la de los que nos rodean, me ha abierto los ojos (todos) y ahora me encuentro viviendo con un sentimiento de culpa tal que, por más que me esfuerce, no alcanzo a encontrar ninguna forma de quitármelo. Estoy usando un cilicio incandescente, pero nada es suficiente para aliviar el alma de esta pobre pecadora.

Penitente He aquí una imagen de mis lomos tras apagar sendos Ducados sobre ellos

Tampoco puedo evitar echar sobre mis hombros la culpa de generaciones de Garlands que, años atrás, pecaron incluso más que yo misma a lo largo de interminables partidas de mus, viviendo en un entorno viciado que, sin duda, propició las mutaciones genéticas que han dado lugar a nuestros legisladores actuales.

Lo siento, de corazón –ya sé que mi corazón no vale mucho, maltrecho como está por todo tipo de potenciales cardiopatías causadas por mi asqueroso vicio.

Por todo ello, intento expiar mi culpa haciendo el bien en los bares. Ahora soy guay. Me he convertido en “LA CLIENTA SUPERGUAY” poniendo en práctica las siguientes iniciativas que he decidido agrupar en LA GUÍA DEL CLIENTE SUPERGUAY:

  • Nunca voy a un bar en coche. Utilizo siempre transporte público.

Contaminacion Madrid Trafico mortal

  • Siempre que acudo a un bar llevo escote.
  • Cuando entro, digo buenos días, buenas tardes, o lo que se tercie. A los camareros, que también son personas, también los saludo.
  • Nunca me echo colonias repugnantes.
  • Nunca me dirijo al camarero tirándole besitos, chasqueando la lengua o los dedos o llamándole “niño” u “oye”.
  • Siempre pido las cosas “cuando puedas”, “por favor” y “gracias”.
  • Cuando hago pis, si salpico la taza la limpio luego.
  • Si estoy en una mesa, la recojo antes de irme, sobre todo si lo he llenado todo de servilletas de papel.
  • En invierno cierro la puerta cuando entro, sin fiarme de que se cierre sola. Lo hago incluso cuando salgo, que es más difícil acordarse.
  • Nunca llevo niños malcriados que se dedican a corretear alrededor de los clientes, con serio riesgo de golpear con sus pequeñas aunque duras cabecitas los genitales de cualquiera que, gracias a ellos, ya habría decidido no procrear jamás.
  • Si algún cliente decide darle un capón a un niño malcriado, le aplaudo. Si tiene que partirle la cabeza al padre, le ayudo.
  • Si detecto a alguien echando monedas en una máquina tragaperras, intento convencerlo de los peligros de la ludopatía.

maqtragaperras

  • Nunca pido café descafeinado de máquina, corto de café, con leche semidesnatada del tiempo, en vaso de tubo y con sacarina.
  • Si alguna clienta insolidaria deja su bolso enorme sobre la barra ocupando el espacio de dos clientes potenciales, se lo robo.
  • Intento reprimir el vómito cuando suena el Waka-Waka.
  • Cuando algún cliente se acerca a mí y me dice “¿has visto lo bien que se respira ahora?” intento no tirarme pedos, aunque, ahora que lo pienso, aún no se ha dado el caso.
  • Como eso de denunciar ahora es guay y yo soy guay también, cada vez que veo en el bar a un chavalín al que conozco, le cuento al día siguiente a su madre lo que estaba haciendo su hijo, sin omitir detalle. Por extensión, hago lo mismo con esposas, maridos, suegras y jefes.

Y, de momento, ésta es mi Guía del Cliente Superguay. Si ustedes consideran que debería contener otros aspectos que ayudaran a completarla, tendré muy en cuenta sus sugerencias.

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NOTA DE LA AUTORA: la mayoría de estos “mandamientos” ya los cumplía esta pobre inconsciente antes, incluso cuando se presentaba en forma de escoria, apestando con su humo el cálido ambiente tabernero.

Que_no_se_fuma

Cierto es que se trata de un tema manido. También, que desde ayer mismo ha resurgido en las conversaciones entre nuevos grupos de amistad, más novedosos aún que los que se puedan establecer a través del tuenti o del facebook; las redes sociales ya no son lo último en lo que a relaciones personales se refiere: hágase fumador y salga a la puerta del bar con un cigarrillo en la mano; será aceptado inmediatamente en cualquier corrillo humeante y tendrá solicitudes de amistad de lo más variopinto sin necesidad de crearse un perfil con foto retocadísima ¡y sin robar wifi, oiga!

Mucho se especuló en su momento sobre las posibles pérdidas que podría acusar el sector de la hostelería, y hubo posicionamientos a favor y en contra de la aplicación de esta ley. Ninguno de ellos profundizó en la gravedad del asunto. Hoy, Loca Academia de Vaders analizará uno por uno los sectores perjudicados por la prohibición nazi de fumar en los bares. Atentos a lo que nos viene:

1.- Pintores.

De todos es sabido cómo se ponen las paredes de casa en muy poco tiempo (si es que fuman, claro). Pues imagínense en un bar. Por ello, muchos bares aprovechan para pintar una vez al año, coincidiendo normalmente con su cierre por vacaciones. Todo eso se acabó: ya no será necesario recurrir al servicio de los pintores toooodos los años.

2.- Fabricantes de pinturas y vendedores de pinturas.

Por la misma razón.

3.- Las industrias del plástico y del metal.

¿Qué creían? ¿Que los cubos de pintura caían del cielo? Afortunadamente no es así. Alguien fabrica los envases.

4.- Los fabricantes de ambientadores.

Obviamente, la demanda de estos dispositivos caerá en picado.

5.- Los fabricantes de champú.

No será necesario lavarse el pelo tan a menudo.

6.- Los fabricantes de detergentes para la ropa.

Ya no hará falta echar la ropa a lavar tras un solo uso.

7.- Supermercados y droguerías.

Donde se venden ambientadores, champús y detergentes.

8.- La industria textil.

Al tener que lavar menos la ropa, durará más y se comprará menos.

9.- Ganadería y agricultura.

Por culpa de las pérdidas que soportará la industria textil. De hecho, esta circunstancia frenará en seco el desarrollo de países como Bangladesh, célebre fabricante textil.

10.- La industria farmacéutica y las farmacias en sí mismas.

Al no haber humo en los bares, la venta de colirios prácticamente desaparecerá. De todas formas, las pérdidas se verán compensadas por el incremento en las ventas de Frenadol, ya que los trancazos que se cogerá la gente fumando en la calle van a ser espantosos. Bueno, la verdad es que la farmacia nunca pierde y, en este caso, se potenciará además la economía sumergida del sector del kleenex en semáforo.

11.- Las Administraciones Públicas.

Se van a acortar las sobremesas en los restaurantes porque ni Dios será capaz de liarse a chupitos después de la comida sin encenderse un cigarro, eso está clarísimo. Como consecuencia, no se recaudará en los controles de alcoholemia, con lo cual tendrán que recortar los presupuestos en las áreas de sanidad y educación (donde van siempre).

12.- Los fabricantes de alcoholímetros.

Consecuencia directa de lo anterior.

13.- Fabricantes de juegos de sobremesa.

Baraja española, dominó, los amarracos… son cosas muy nuestras que se utilizan en el bar, en muchas ocasiones tras una comida copiosa utilizando las instalaciones del mismo restaurante. Los fumadores nunca volveremos a jugar al mus en nuestros bares ¡y somos los que más jugamos! Los fabricantes de cartas, dominós, amarracos… ¿qué será de ellos?

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Y eso por no hablar del daño cultural producido al patrimonio intangible de la humanidad al relegar el mus, dominó y tute al ámbito privado, dificultando su transmisión a las nuevas generaciones. Expresiones fundamentales como “los que miran son de piedra y dan tabaco” serán incomprensibles para la población en el año 2050.

14.- Los fabricantes de papel higiénico.

Todos sabemos que el binomio café + cigarro suelta los esfínteres. Mi regularidad y la de otros muchos está seriamente amenazada. No es ninguna frivolidad: el mal humor aumentará considerablemente y muchas enfermedades podrían derivarse del estreñimiento repentino al que nos vamos a ver sometidos. Una vez más se demuestra que la farmacia nunca pierde.

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Todos estos sectores, al producir menos, tendrán que despedir empleados. A su vez se verán afectados sus proveedores, extendiendo este mal a otros sectores. Se incrementará el paro y la gente dispondrá de menos recursos. Por tanto se moverá menos dinero, viéndose afectados, a su vez, más sectores. ¡El caos!

Sin embargo, ganarán más dinero los negocios relacionados con el asunto funerario. Los médicos que fuman, especialmente los cirujanos (que son los especialistas con mayor índice de fumadores), estarán totalmente histéricos al no poder fumar ni siquiera en la puerta del hospital, lo que les llevará a cometer errores. Que Dios nos pille confesados ante esas manos temblorosas sufriendo serios síndromes de abstinencia.

 

4 PM hora imperial. Complejo residencial con intensísima vigilancia privada. Androides depredadores listos para atacar. Al fondo a la derecha, edificación palaciega: dependencias del Excelentísimo Ministro Secreto para el Control de la Población Civil en el Imperio. Saloncito del café. El Señor Ministro Secreto se dispone a degustar un café bien cargado servido por Ambrosio, su asistente personal, quien se ha tomado la libertad de ofrecerle también un Ferrero Rocher.

– Ambrosio, estoy desesperado. El Ministerio Secreto para el Control ya no funciona como antes y no se me ocurre qué podemos hacer.

– Señor, ¿acaso la población ha dejado de tener miedo? Recuerde los buenos resultados que le ha dado siempre introducir temores populares para prever y controlar todos los movimientos de la chusma.

– Claro, Ambrosio. El problema es que hemos llegado a una situación tan caótica que ni siquiera la religión nos sirve para infundir temores. ¡Estamos rodeados de hordas de descreídos! Prácticamente nadie teme ya por el futuro de su alma inmortal. Sólo utilizan sus creencias como excusa para celebraciones y fiestas. En el fondo siempre han sido unos vividores.

– Pero Señor… algo se podrá hacer, ¿no?

– No veo ninguna solución. Tenemos que renovarnos; abandonar el tema religioso e idear nuevas propuestas para que la población tema. Hay que innovar. ¡Necesito volver a hacerme con el control de las vidas de esos indeseables!

– Señor… además de lo del Ferrero Rocher, me he tomado la libertad de pensar en ello detenidamente. Últimamente lo he visto muy preocupado por la amenaza que supone para usted la falta de miedo en la población.

– ¿Y qué ha pensado, fiel Ambrosio?

– Le he comprado una máquina.

– ¿Una máquina? ¿Me está tomando el pelo? ¿De qué estupidez está hablando?

– Mire, aquí está. La han traído esta mañana del mismísimo Tatooine. Le explico: se trata del Acojonator 2.0, una máquina creada para fabricar ideas; ideas para que la población tema a cosas.

– ¿Cosas? ¿Qué cosas?

– Bueno, eso depende. Hay que configurar una serie de parámetros muy sencillos y ella se encarga de suministrar la idea más adecuada. Es lo último en el mundo del pánico colectivo.

– ¡Qué inventos! A ver… ¿cómo funciona exactamente?

Instrucciones

 

– Mire, es muy fácil: sólo hay que introducir papel en el área 1. Se cierra la máquina, se configuran los parámetros y el papel sale por la ranura 2 con la solución escrita en él.

– ¡No puede ser! Vamos a probar. A ver, alcánceme papel. ¡Rápido! Si esto funciona volveré a controlar a la población como en los mejores tiempos ¡muhahahaha!

– No se apresure, Señor. Hay que configurar los parámetros. Por ejemplo, aquí está la opción de introducir fecha actual. Es un parámetro muy simple, ¿ve? No hay por…

– ¡Silencio, Ambrosio! Ponga ahí 5 de diciembre de 1987.

– mic, mic, mic, mic, miiiiiic….

– ¡Ya sale el papel! ¡Veamos qué idea trae!

Ola de frio

– Señor, aquí pone “ola de frío”. Ya lo tiene.

– ¿Ola de frío? ¿Y eso qué quiere decir? Saque el papel por si trae alguna aclaración.

– Veamos… ¡mire! Parece ser que solamente habíamos visto el título. Por la cara trasera viene la idea desarrollada.

– ¡Traiga que lo lea!

<<Convierta el invierno en motivo de alarma cómodamente. Los días de frío, normales en esta época, pasarán a llamarse a partir de ahora “ola de frío polar” (también siberiano). Con la ayuda de los medios de comunicación, puede manipular los mapas del parte de El Tiempo y zonificarlos por colores, a los que denominará “alerta roja”, “alerta naranja” o “alerta amarilla”, dependiendo del nivel de alerta que le interese en cada momento. Le recomendamos utilizar también la “alerta por lluvias” para épocas lluviosas, siendo muy importante en este caso mencionar continuamente la cantidad de litros registrados por metro cuadrado, un dato que la mayoría de la población sólo podrá interpretar como algo catastrófico. Atención: es posible utilizar este tipo de alarma en época estival. Sólo debe sustituir la consigna “ola de frío polar” por “ola de calor africano” o “masa de aire sahariano”. Recuerde que es muy importante la labor de los medios de comunicación para difundir el mensaje entre la población paulatinamente. Sin ellos, esta consigna no tendrá el efecto deseado>>.

– Pero ¡Ambrosio! ¡Esto es absurdo! Por mucho que lo repitan en el telediario, ¿cómo va a considerarse noticia que haga frío el 5 de diciembre?

Frio en Navacerrada

– ¡Señor! ¡La máquina está parpadeando!

– Veamos. En la pantalla dice “inserte más papel”.

– A lo mejor ha obtenido más resultados con el parámetro que le dimos.

– ¡Cierto! ¡El 5 de diciembre! Pero ¿a qué espera para ponerle el papel?

La op.salida

– ¿Operación salida/retorno? Deme, deme, a ver qué explicación nos da.

<<Convierta a la población en esclava del asfalto durante los periodos vacacionales, puentes y fiestas de guardar. Alerte constantemente del peligro en las carreteras, sin omitir datos sobre el número de muertos y los millones de desplazamientos previstos, un dato que puede inventarse sobre la marcha ya que adivino, lo que se dice adivino, usted probablemente no sea. Mantenga a la población en un sinvivir, pendientes de los datos que les den para elegir cuándo salir. De esta forma, puede conseguir que salgan todos a la vez. Y si puede informar de alguna vía alternativa, tendrá el caos asegurado>>.

– Señor, esta consigna podría funcionar.

– No sé, Ambrosio, no sé. ¿Realmente cree que conseguiremos llamar su atención con esto?

Operacion salida

 

– Bueno, pues ya no pide más papel. Parece que habrá que introducir nuevos parámetros. ¡Sorpréndame, Ambrosio!

– Muy bien, Señor.

– mic, mic, mic, mic, miiiiiic….

Hábitos alimenticios

<<Consiga que la población tenga miedo de sus propios hábitos alimenticios. Difunda listados de alimentos supuestamente perjudiciales para la salud, asegurándose de que todos ellos cumplan los siguientes requisitos:

a) Que estén buenos.

b) Que sean asequibles para la chusma.

Le proporcionamos algunas posibilidades:

  • No hay que comer muchos huevos a la semana.
  • El aceite de este tipo es bueno/el aceite de este tipo es malo/el aceite de este tipo es bueno/el aceite de este tipo es malo – incertidumbre = éxito.
  • No hay que comer mucha carne, especialmente de cerdo. Puede utilizar algunas palabras clave: colesterol, triglicéridos, transaminasas.
  • Comer embutido es malo (excepto los ibéricos, a ser posible comprados en El Corte Inglés).
  • La leche sin desgrasar es mala. Puede alabar las bondades de cualquier leche que no sea la normal de toda la vida, aunque esté hecha de soja. Colará.
  • La sal es mala>>.

– ¡Pero qué máquina tan curiosa, Ambrosio! Creo que empiezo a verle alguna utilidad.

– Claro, Señor. El Acojonator 2.0 cuenta con todas las garantías.

– Creo que voy a probar yo ahora. A ver…

– mic, mic, mic, mic, miiiiiic….

Pandemias

<<Desde que se acabó con la peste ya nada ha vuelto a ser lo mismo. Siembre el pánico colectivo alertando de vez en cuando de la aparición de una epidemia, pandemia, brote, etc, de alguna enfermedad que pueda ocasionar la muerte, aunque dicha epidemia no exista y sólo hayan aparecido muertes aisladas. Ejemplos que puede utilizar: meningitis, gripe A, gripe aviar, gripe porcina (la gripe es un valor seguro), vacas locas, anisakis, salmonela, legionela… La población no podrá reprocharle que se gaste cantidades ingentes de dinero imperial en la multinacional que le interese por la adquisición de vacunas o de cualquier fórmula de exterminio del brote >>>.

– Pero, Señor… ¿cómo va a sentir miedo la población ante pandemias ficticias? ¿no me comentó que se estaba planeando desde otro ministerio producir un cáncer en cada individuo en un futuro? Si el cáncer será una epidemia real, temerán a esto más que a una epidemia inventada, ¿no?

– No, Ambrosio, no. Al tema del cáncer inducido por nosotros mismos, nunca le daremos carácter de epidemia, aunque toda la población lo vaya a sufrir. Tendremos mucho cuidado para que las palabras cáncer y epidemia no se puedan relacionar. Además, estamos pensando en culpar absolutamente de todo a los fumadores. De esta forma, conseguiremos que la población se divida en fumadores/no fumadores y que se peleen entre ellos en vez de ir a por nosotros.

– Pero Señor, ahora mismo se fuma en todos sitios, igual que se ha hecho siempre desde que me alcanza la memoria, y el cáncer es una enfermedad poco habitual. ¿Cómo van a conseguir que, de repente, la gente culpe de todo al tabaco?

– No se preocupe por eso ahora, Ambrosio. Estamos trabajando en cómo irlo implantando poco a poco y, si lo hacemos bien, ellos no se darán ni cuenta. De momento, quédese con la idea de sembrar pánico con pandemias imaginarias. Seguro que funciona.

Gripe A

– Probemos otra vez el Acojonator, a ver qué pasa ahora:

Secuestro niños

<<Haga campaña para que la población crea que hay muchos malos por ahí deseando secuestrar a sus hijos. Los niños no volverán a salir solos de casa sin vigilancia paterna. Esta estrategia evitará que los niños evolucionen como cachorros de cualquier especie, es decir, relacionándose con otros cachorros y desarrollando el ingenio para evitar ser avistados cometiendo sus tradicionales fechorías infantiles. Fabrique desde la infancia una futura sociedad de inútiles sobreprotegidos a los que podrá manipular en la edad adulta sin el menor esfuerzo>>.

– Pero Señor… ¡esto no puede funcionar! Nadie creerá que hay tantos malos. Vivimos en uno de los imperios con el índice de delincuencia más bajo.

– Calle, Ambrosio, calle. Estoy pensando… ¡esta idea es genial! Si los niños van a ir siempre acompañados de sus padres y sus padres son los que llevan el dinero ¡podemos crear espacios donde estén dispuestos a gastárselo! Por ejemplo… superficies enormes vigiladas repletas de tiendas y restaurantes ¡mejor aún! Tiendas y restaurantes franquiciados de nuestras multinacionales favoritas, ésas que financiarán con sus anuncios los periódicos donde establecemos nuestras consignas del día a día. Solamente hay que dotar esas superficies de algún área infantil ridícula para que padres e hijos puedan pasar allí una tarde entera. Como los niños estarán sometidos a un montón de estímulos procedentes de las tiendas y restaurantes ¡los padres les comprarán prácticamente lo que les pidan! Es estupendo: el dinero se moverá donde nos convenga que se mueva ¡y no en esos comercios y bares de barrio que ni siquiera se anuncian!

– Bueno, bueno, usted sabrá… ¿vuelvo a darle a la máquina?

– ¡Por supuesto!

Crisis economica

 <<Fabrique una crisis económica y consiga que la gente repita la consigna “está todo muy mal”. Se trata de lograr que esta consigna la repita incluso la gente que no se haya visto afectada. Con la crisis evitará que los delincuentes vayan a la cárcel. Tranquilo: los ciudadanos normales no protestarán por ello, ya que creerán que están tan jodidos que tienen que tragar con lo que sea, incluso con sus trabajos de mierda>>.

– A esta idea habrá que darle una vuelta. No sé yo si podremos llegar a tanto.

– Señor, se me ha ocurrido… ¿y si probamos la máquina sin introducir ningún parámetro?

– Hombre… no creo que funcione bien, ¿no? Supongo que saldrá alguna idea absurda imposible de llevar a cabo. Pero por probar…

Volcanes

– ¿Ceniza de los volcanes con nombre impronunciable? ¡Este cacharro se ha vuelto loco!

Cenizas

– Ambrosio, después de probar el Acojonator 2.0 he llegado a una conclusión sobre el funcionamiento de este aparato.

– Dígame, Señor.

– El Acojonator 2.0 se basa en meter miedo con cosas irracionales, en vez de hacerlo con cosas espeluznantes como los zombis, la Tower Bridge de Londres / \ , Freddy Krueger, los caballos o los aviones de Ryanair, cosas, en definitiva, a las que una Vader teme.

En la segunda entrega de nuestro monográfico Cosas que un día alguien decidió que hiciéramos, vamos a tratar un tema muy sucio. Y es que hay que ser eso, sucio y retorcido a más no poder para conseguir hacernos sentir sucias a nosotras con el fin de vendernos ciertos productos inventándose que son imprescindibles. Y es que, queridos padawan, si no los usamos es porque somos unas guarras. Lo han conseguido, ¿verdad? Realmente creemos que somos unas cerdas si no usamos salvaslips a diario, nos lavamos las partes pudientes con jabones específicos o usamos desodorantes para dicha zona. Y mientras tanto hay unos señores con los bolsillos llenos, y no de salvaslips precisamente, a costa de millones de vaders obsesionadas con la higiene de sus bajos.

Afortunadamente Loca Academia de Vaders ha realizado un trabajo de investigación exhaustivo con el fin de destapar por fin LA VERDAD SOBRE LA HIGIENE ÍNTIMA FEMENINA, esa obsesión enfermiza del siglo XXI.

Para comprender mejor por qué nos están engañando, debemos empezar hablando del comportamiento de la vagina ante las circunstancias que se le plantean.

Ella necesita mantener una humedad constante que va fabricando a lo largo del día. Su PH ácido la convierte en un todoterreno frente a agresiones externas, ayudando a mantener el equilibrio de la flora vaginal. Y autogestiona su propia limpieza interna mediante la secreción de flujo, que ayuda a eliminar cualquier elemento eliminable.

Tengo alguna “amiga” (de esas que jamás entrarán en este blog porque tienen cosas mucho más interesantes que hacer, como por ejemplo limpiar su casa y comprar productos dietéticos de oferta) que en alguna ocasión se ha referido a mi como “guarra” por el simple hecho de no compartir su afición al uso del salvaslip a diario. Y es que yo no tengo “slips” que salvar. En todo caso, bragas. Y tampoco me interesó nunca salvarlas de nada, que para eso tengo varios ejemplares limpios en el cajón y una lavadora estupenda en la cocina.

Por todo ello, siempre mirando por el bien del imperio, analizaremos los productos que nos pretenden inculcar como imprescindibles pero que, en realidad, sería deseable que fueran totalmente prescindibles:

Los salvaslips:

Los hay de dos tipos, dependiendo del cojín (material absorbente interno) con el que están fabricados:

– COJÍN FLUFF. Realizados con pasta de papel desfibrada, están enfocados a la absorción. Por ello son los más adecuados durante los últimos días del ciclo menstrual.

– COJÍN AIRLAID. Se componen de guata de celulosa y fibras sintéticas. Suelen ser más delgados y cómodos de llevar, por ello están enfocados a un uso diario. En ellos no prima la absorción, sino la comodidad.

¿Cuál de estos dos tipos de salvaslip se vende más? Pues sí: los de uso diario. Los que no absorben. Los que sólo sirven para quitarte las bragas limpias.

¿Y por qué es poco recomendable usar salvaslips a diario? Pues porque dificultan enormemente que la vagina respire. La humedad de la zona necesita airearse, si lo impedimos estamos contribuyendo a “enrarecer el ambiente”, lo que puede causar una bajada de defensas y, por tanto, una alteración de la flora vaginal, propiciando de esta forma la aparición de infecciones.

Los jabones íntimos:

¿No hemos dicho que la vagina autogestiona su limpieza? ¿Por qué ayudarla a hacer algo que ya hace ella sola? Los genitales son una parte más de nuestro cuerpo y no necesitan más higiene que cualquier otra para mantenerse limpios. Sobra decir que lavar el interior de la vagina puede suponer una auténtica barbaridad, ya que es relativamente sencillo alterar su PH ácido que tanto nos protege.

Los desodorantes íntimos:

Es perfectamente normal y natural que los genitales desprendan cierto olor. Manteniendo una higiene diaria lógica, este olor no tiene por qué ser desagradable, es más: está concebido para ser estimulante en el momento de mantener relaciones sexuales.

Este invento de los desodorantes ¿a quién se le ocurrió? ¿y por qué? (además de para sacarse unas perras, claro). Con su uso se corre el riesgo de padecer irritación, inflamación e incluso alergia. Y no menos importante: impiden percibir por su olor algunas alteraciones que pudieran requerir tratamiento médico.

Por tanto, queridas todas, mi consejo vader es el siguiente: bragas de algodón (pasad de la lycra y similares) cambiándolas a diario, higiene normal con la ducha diaria sin incidir en el interior de la vagina, salvaslips y compresas sólo en días imprescindibles, nada de desodorante ni inventos raros y, sobre todo, ni puñetero caso a las amigas que os tachan de guarras por no caer en un consumismo desaforado de trastos inútiles que lo único que pueden hacer es perjudicaros. Las guarras son ellas, que usan salvaslips para no cambiarse de bragas, os lo digo yo.

Queridos amiguitos:

La vida Vader no es fácil, para qué os voy a engañar. Sobre todo para alguien a quien acaban de recomendar dejar de morderse las uñas, ya que “unos dedos así no son propios de una señorita”. En los ojos de mi interlocutor he percibido que señorita y vader parecen ser sinónimos, hecho que me ha suscitado cierta preocupación ante una evidencia: no tengo uñas vader y sé que nunca las tendré. Una lástima. Nunca podré escaquearme de montar una estantería con el sólido argumento de ¡joooooo, se me ha roto una uña!. Menos mal que mi imaginación siempre ha estado al 200%, así que no sufráis que ya se me ocurrirá otra excusa. Y si no, que los libros se queden en el suelo y así los tengo más a mano, total sólo mido 160 centímetros…

Es por ello que he decidido inaugurar hoy esta sección Cosas que un día alguien decidió que hiciéramos (las vaders, se entiende). Es curioso: ese alguien debe ser bastante cabrón porque todas las cosas que se le han ido ocurriendo sólo nos afectan (y mucho) a las tías y suelen servir para el disfrute de los tíos. O sea, es un tío.

Lo peor de todo esto, como ya iréis viendo en las próximas entregas de este monográfico, es que según avanzan los tiempos más hemos de sufrir. No bastaba con que soportáramos la menstruación, el peso del pecho y el de tener que parir, no. Alguien pensó: que se jodan más, que se ponga de moda el tanga (para ellas, claro). Y así se hizo.

¿Cómo empezó esto? Supongo que la culpa, como la de tantas otras cosas, la han tenido las películas X, porque Rappel no creo que haya sido. Un buen día Dios creó el tanga en el culo de una actriz porno para que los tíos tuvieran otra fantasía más. Su uso se fue extendiendo con el paso de los años hasta llegar al momento actual, de tal forma que ahora lo debe usar hasta mi querida abuela. ¿Qué argumentos damos para explicar por qué lo usamos?

Es más cómodo que unas braguitas – mentira cochina.

Con él podemos usar pantalones ajustados sin que se nos marquen las bragas – ¿y qué si se nos marcan? ¿no se supone que ahora se llevan las bragas por fuera? ¿qué problema hay entonces?

Y obvian el verdadero y único motivo: ¿y si pillo cacho con Fulanítez? Seguro que la Choni, que estuvo enrollada con él, llevaba tanga. Cuando me ponga mirando a Cuenca Soria va a flipar, muhahahahaha!

Por ello, desde la Academia de Vaders, con la sabiduría que nos ha dado el lado oscuro, vamos a destapar de una vez por todas LA VERDAD SOBRE EL TANGA, ESA PRENDA MALDITA.

– Es incómodo de cojones. Tener una tira de tela de fibra sintética metida por la raja del culo NO ES CÓMODO. Dejad de decir semejante falacia, compañeras, y admitid lo que de verdad quereis ¡si no pasa nada!

– Es incómodo de cojones (II). A lo largo del día la tira de tela tiende a desplazarse de su sitio, de tal manera que siempre se da una de estas dos circunstancias:

  1. La tira de tela acaba en el chumi. Esto es jodido, de verdad, porque el chumi no queda ni tapado ni protegido. Queda al aire, a su libre albedrío. El binomio chumilibre – pantalón ajustado no funciona. Además es una cerdada de tres pares. Dicen que el roce hace el cariño, no lo creo en este caso.
  2. El triangulito que tapa el chumi (como si de una braga se tratara) se desplaza hacia el culo. Entonces, además de la tira de tela, tendremos que soportar el braguero dentro de la raja del culo. ¿Por qué tenemos que tener la raja del culo llena de cosas? ¿Esto es vida? ¿Dejaremos un día de usar bolso?

– Si una noche triunfas (como buena Vader), en el momento de quitarte los pantalones es normal no tener control alguno sobre el tanga, de tal modo que siempre asomará algún pelillo traicionero. Y eso en el mejor de los casos, porque puede ser que se haya movido tanto que tengas medio chirli fuera. ¡Es tan idecoroso! Supongo que por ello la depilación de las ingles prácticamente ha dejado de existir ¡fuera todo! Pero este es un tema con el que estoy muy sensibilizada y al que tendré que dedicarle otro monográfico.

– La vagina, al ser un medio húmedo, es muy sensible a las infecciones. Por ello hay que tener cuidado. Pues bien, queridas, parece ser que el uso del tanga ha aumentado de forma escandalosa un tipo de infección vaginal. Las fibras sintéticas rozando ahí todo el día no pueden llevar a buen puerto.

– ¿Habéis olido visto la tira del tanga cuando te lo quitas? Agggg! Putrefacción absoluta. Bueno no puede ser.

– No nos engañemos: a muy pocas les sienta realmente bien. Exceptuando a las brasileñas, que tienen dos balones de reglamento por nalgas, el resto de las mortales solemos contar con unas posaderas blancas, caídas, blandas y celulíticas en las que es habitual que habiten esas simpáticas culebrillas a las que llamamos estrías. El culo al aire no puede favorecernos.

Así que, con la satisfacción de haber hecho los deberes desde este humilde weblog, me veo en la obligación de proponerlo:

¡¡ BOICOT AL TANGA YA!! (y que se lo ponga el TÍO que decidió que fuera una prenda habitual para nosotras)

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