¡Qué duro es vivir! Se toma una unas pequeñas vacaciones de la Academia y tiene que volver urgentemente porque os habéis desmadrado. Sí, he visto el reportaje de ayer en El País sobre eso que, en un alarde de ingenio, han llamado “Nimileuristas” –unos pobres niños ricos, gandules y parasitarios a los que les han hecho unas fotos- y aún tengo dolorida la mandíbula por las carcajadas. Esto se avisa, hombre.

Bien, entremos en materia. Loca Academia de Vaders me ha encargado seleccionar a los gandules más representativos de este elenco de monstruos que, según parece, viven un drama personal porque no llegan a ganar mil euros al mes. La selección ha sido difícil, pues todos ellos tienen su gracia ¡qué jodíos! Vamos allá:

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Carlos H., 33 años. Ecuatoriano. Vive desde hace diez años en España, está casado y tiene una hija de 11 años y “otra en camino”. Trabaja como oficial de construcción por entre 1.000 y 1.200 euros al mes. En el mismo puesto antes ganaba hasta 2.500. Ha empezado a retrasarse en el pago de la hipoteca.

Copio los textos porque creo que no se ven bien a este tamaño.

Verás, Carlos H, tú no eres “nimileurista”. No deberías estar aquí. Cuando ganabas 2.500 euros en la constru, servidora trabajaba en el mismo gremio, pero como era joven, inexperta y no iba a destajo como tú, cobraba 90.000 pesetas. Eso sí, tenía bien claro que si me equivocaba a la hora de replantear para que tú pusieras ladrillitos con los de tu cuadrilla y os levantarais medio millón por barba, iba a la puñetera calle, así que no había posibilidad de error. ¿No pensaste entonces en ahorrar algo de ese pastizal que te entraba? Los que trabajaban conmigo tampoco lo pensaban entonces: preferían gastárselo en putas y farlopa.

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Miguel Sánchez, 24 años. Fisioterapeuta. Busca trabajo desde hace un mes, cuando volvió a España “por una chica”. Hasta entonces trabajaba en un hospital en Francia como funcionario, donde ganaba hasta 2.400 euros al mes. “La mitad de mis compañeros eran españoles”. Si no encuentra trabajo, no descarta volver al país vecino (está en excedencia) y recuperar su puesto.

¿Cómo? ¿Que el niño se ha encoñao? Un drama. Cuando la churri le dé la patada el mes que viene, lo mismo tiene que volver a ese infierno de los 2.400 euros que le reporta su plaza en propiedad. Yo no sonreiría tanto, Miguel Sánchez. Tu novia te va a dejar por un interino y ni tu plaza fija ni nada te servirán para evitarlo.

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Agripina Carretero, 19 años. Estudiante de Periodismo. Cuando acabe la carrera le gustaría irse a EE.UU. porque es donde le gustaría desarrollar su carrera profesional. Mientras tanto, vive en un piso compartido en Madrid, que le pagan sus padres.

¡Pero si acaba de empezar la carrera! Esta muchacha tampoco es “nimileurista”, jolines. ¡Es estudiante! ¿Y con qué medios piensa irse a EE.UU? Bueno, siempre están mami y papi, ¿verdad?

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Javier R., 24 años. Ingeniero de Telecomunicaciones. Acaba de terminar la carrera y esperaba encontrar trabajo pronto, pero lleva dos meses buscando y no lo ha conseguido. Dice que se ha dado cuenta de que le hace falta el inglés, así que se marcha a Irlanda en las próximas semanas. En España solo ha trabajado como socorrista los veranos.

Acaba de terminar y lleva ya ¡dos meses buscando trabajo! Huy, qué fallito eso del inglés, ¿eh? Llevas razón, te hace falta. Y para currar de reponedor casi que también. ¿Sabías que los reyes magos son los padres? Bueno, pues ya te lo digo yo. Sí hijo, sí, la vida es una mierda. Si eres ingeniero de teleco tienes que saber inglés. Ahora búscate un curro –que ya va siendo hora- y te apuntas a una academia buena que pagarás de tu bolsillo. ¡Ah no, que te vas a ir a Irlanda! Hombre, habiendo currado de socorrista los veranos no creo que te llegue, así que entiendo que papi y mami tendrán que hacerse cargo de ese viaje tan chupiguay. Qué te importa a ti que lleven toda la vida currando.

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Naiara Mulguialday, 26 años. Es actriz y hasta hace un mes trabajaba en una compañía de teatro (900 euros), pero quebró. Ahora está en paro y no tiene intención de cobrar la prestación, aunque tiene una hipoteca para los próximos 40 años. Pagará la letra con lo que saca de alquilar una de las habitaciones de su casa y vivirá de sus ahorros. “Me gastaré hasta el último céntimo que tengo antes que trabajar de otra cosa que no sea de lo mío, aunque respeto a quien lo hace”.

¡Anda, si es actriz! Claro, por eso pone cara de asco, de estar viviendo un drama personal. ¡Menudas dotes interpretativas! Parece estar diciendo “a Dios pongo por testigo de que jamás trabajaré en algo que no sea de lo mío. ¡Yo soy actriz!” Plas plas plas plas, ¡bravo! Muy logrado, Naiara. Pero ¿a cuánto estás cobrando la habitación para poder pagar con ese dinero la hipoteca? Y además tienes ahorros como para poderte plantear vivir de ellos ¡a tus 26 años! Yo no sé si es que vivo en otro mundo o qué, pero ¿de dónde han sacado a esta gente? Pues mira, chata, tú quieres ser actriz y yo quiero comprarme un castillo y recibir a mis invitados vestida de llanisca, pero ni siquiera puedo empezar por pagar el traje. Una lástima, con lo chulos que son (tanto los castillos como los trajes de llanisca).

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Trajes de llanisca. Tan bonitos y tan caros

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Ana J., 29 años. Psicóloga. Trabaja como educadora por 1.000 euros. Encontró este trabajo en enero, días después de que la despidieran de su anterior empleo en el que estuvo cinco años. Reconoce que tuvo mucha suerte. Aunque podría independizarse, vive en casa de sus padres porque quiere ahorrar para comprarse una vivienda con su novio.

Muy bien, Ana. ¿Hasta dónde piensas ahorrar? ¿hasta poder pagar la vivienda que quieres comprarte? No, supongo que tendrás que pedir una hipoteca. Una decisión muy sabia teniendo en cuenta que dispones de 1.000 euros mensuales más lo que gane tu novio. Probablemente el banco ni siquiera te la conceda. Otra cosa es que ofrezcas como aval la vivienda de tus padres. Entonces, un buen día te quedarás sin curro y no podrás hacer frente al pago de la letra. Llegará el banco y se quedará con la casa que tus padres han pagado con tanto esfuerzo. La única duda que tengo es si a esas alturas tu novio y tú habréis cortado ya. Supongo que sí. Es que hacer eso antes, bueno, pues se podía perdonar. Pero ahora que tenemos tan de actualidad el tema de los desahucios, pues no lo veo. Vete de alquiler con tu novio y déjate de historias. Lo de tener vivienda en propiedad del banco es una cosa que nos han metido por los ojos para que piquemos. No les hagas caso.

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Nona M., 27 años. Se diplomó en diseño de interiores y se graduó en interpretación en la escuela de Cristina Rota. Está en paro desde junio de 2011. Depende económicamente de sus padres, que le dan 1.500 euros al mes para el alojamiento en Madrid y su manutención, más lo que ya se han gastado en su formación. Su primer y único sueldo como actriz ha sido un corto por el que ha ganado 78 euros.

¿Dónde están esos padres? Si mis padres me dieran 1.500 euros al mes también dependería económicamente de ellos. ¡Coño, 1.500 euros! Ya los quisiera ver yo alguna vez ¡aunque fuera trabajando! Nona, entiendo perfectamente que les des las gracias a tus padres, igual que entiendo que no encuentres curro. ¿Cómo vas a aceptar nada por debajo de 1.500 euros? Natural, si ya los tienes sin levantarte de la cama. Menuda situación tan dramática, no sé si voy a poder seguir comentando este cúmulo de desgracias encadenadas. Qué mal está todo.

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  Rafael Aníbal, 28 años. Periodista con dos máster. Está en paro desde noviembre y no cobra la prestación (prefiere tirar de ahorros). Desde entonces ha estado haciendo trabajos en negro. “Para vivir bien tienes que tener ocho millones de colaboraciones”. […] Comparte piso en Madrid. Aunque ha tenido trabajos en medios de comunicación por 1.100 euros al mes, considera que eso también era una “infraremuneración”.

Otro que no necesita cobrar la prestación porque tira de ahorros. Alucino. Y se queja de haber tenido trabajos por 1.100 euros. ¿Pero esta gente que se cree? ¿Que porque sus papis les hayan pagado dos máster ya tienen derecho a ser ricos? Quizás no son los máster lo que les da ese derecho, sino simplemente el hecho de respirar.

Después de haber visto este reportaje, me queda la duda de si el autor es una persona totalmente ajena a la realidad o si la conoce demasiado bien y ha querido reírse a la cara de todas esas muestras bípedas de la frivolidad hecha carne. Lo que sí tengo bien claro es que, además de un castillo y un traje de llanisca, cuando sea millonaria voy a querer tener esto:

lanzallamas  

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