Estimado y honrado gremio de decoradores de baños públicos:

Les escribo en nombre de Loca Academia de Vaders, una institución integrada mayoritariamente por individuos que hacen uso –y abuso- constante de los servicios de los bares. Nos dirigimos a ustedes porque nos preocupa mucho el cariz que están tomando sus creaciones ya que, no lo olvidemos, se encuentran permanentemente expuestas a las personas con ganas de orinar.

No tenemos ninguna queja sobre los servicios en general, pero hay un pequeño detalle que nos trae por la calle de la amargura: se trata de los carteles identificativos de los retretes. Ya saben, lo que siempre ha sido “señoras” o “caballeros” y ahora son una especie de museo de la creatividad. Hombre, por Dios, ¿no se dan cuenta de que nos están jodiendo? Si vamos al servicio, normalmente es bajo presión, con la urgencia del que no va a llegar. ¿Creen ustedes que es un momento adecuado para ponerse a resolver jeroglíficos? Supongo que conocerán esa incómoda sensación en la que la vejiga domina al cerebro. Pensar no es una opción, créanme.

No crean que exageramos. Para demostrarles la existencia de esta plaga de cartelería terrorista que se está apoderando de nuestros bares, les traemos pruebas irrefutables:

1.- Swimming. Bar de copas en Madrid.

Swimming

Visto así, desde la calidez que da la pantalla de ordenador y el posible baño de confianza cerca, podría no parecer para tanto, pero ¿y si nos encontramos a media luz y con unas cuantas cervezas?

2.- La Trastienda. Taberna en Madrid.

La_Trastienda

Menos mal que éstos al menos han puesto “nosotros” y “nosotras” en sus carteles. Pero seguro que en algún momento pensaron en dejar las botellas solitas, sin dar ni una explicación.

3.- Asturianos. Restaurante en Madrid.

Como las fotografías de las que disponemos no son muy buenas (la falta de espacio impidió sacar un encuadre adecuado), me he permitido la libertad de dibujarles estos servicios tal y como los recuerdo:

Asturianos_dibujo2

Imagínese en plena cena. Todo está buenísimo, pero la vejiga empieza a apretar. Cree que podrá aguantar hasta el postre (sobre todo porque no quiere perder bocado), pero en un momento dado se rinde: tiene que ir al servicio. Por supuesto, ya es demasiado tarde para tomárselo con tranquilidad. Tiene que entrar y tiene que hacerlo ya ¡y se encuentra con esto! ¿Cuál es la puerta correcta? ¿Dónde NO debe entrar usted? El día que descubrí estos servicios –diseñados por alguien que odia a la humanidad, evidentemente- fue un acompañante mío el que abandonó la mesa para ir al excusado. No tardó ni medio minuto en volver con las manos sosteniéndose el bajo vientre y cara de absoluto pánico. Entonces nos preguntó: ¿pero yo qué soy, cuadradito o triangulito?

¿Cómo pueden hacernos esto? ¿Creen que es fácil descifrar semejante enigma? Señores diseñadores de baños, esto ya ha degenerado demasiado. ¿No se creen mi dibujo? Bien, pues por si acaso es así, les mostraré alguna imagen de este baño:

Asturianos_HMBRS

Asturianos_E

¿Se han vuelto locos?

4.- Puli Rock. Morata de Tajuña.

Y por fin llegamos al último ejemplo. El Puli Rock es un garito al que merece la pena ir, pero cuando me entran las ganas de hacer pis, se lo juro, ¡¡yo no sé dónde me da más miedo entrar!!

Puli_hombres

Puli_mujeres

Señores decoradores de baños, espero que esta carta les estremezca lo suficiente como para que se sensibilicen con nosotros, los pobres usuarios de los baños públicos. Por favor, tengan piedad o conseguirán que se nos pudran los riñones. Que para desarrollar el ingenio podemos dedicarnos a otras actividades menos arriesgadas.

Suya atentamente,

Mara Jade Garland

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