Por suavizar un poco el título -que no el mensaje- debo avisar al perplejo lector de que hoy me he levantado especialmente harta de todo y con esa sensación de odio hacia la humanidad que, de vez en cuando, se apodera de mí. En unos pocos días se me habrá pasado (otra vez). Y si no es así, pues que me den por el culo a mí.

Cuando se es como yo, lo único que queda es fingir. Fingir que eres un ser totalmente adaptado al medio que te rodea, capaz de compartir inquietudes con las personas que te rodean, de sentirte identificada con los problemas personales de quien tiene los cojonazos de compartirlos contigo, porque tú… tú no tienes problemas. Tú eres una persona alegre y optimista a la que han puesto ahí, con un toque infantil que hace no tomarte demasiado en serio. Tú has nacido para comerte la mierda de los demás, pero no tienes ningún derecho a producir mierda propia; sobre todo si esa mierda puede salpicarle a alguien, porque tú… tú no molas ni mereces nada. Cuando alguien se empeña en recrearse con sus miserias, ahí estás tú para rec0rdarle la suerte que tiene. Tú podrías morir mañana y pasado mañana todo seguiría igual. Y lo sabes.

También sabes que la gente que te rodea es, en la mayoría de los casos, totalmente imbécil. No por casualidad, sino porque el poder ha trabajado muy duro para que eso sea así. De esta forma, la característica más notable del humano medio es su preocupación por ser capaz de consumir todo lo que el mercado ofrece. Y no me refiero únicamente a los bienes puramente materiales, no. Programas de TV, best-sellers, revistas de moda que les dicen cómo deben presentarse ante los demás en cuerpo (y en alma; ya lo creo), restaurantes a los que hay que acudir, discotecas en las que debes bailar y no irte a casa hasta que sea una hora socialmente aceptada, personas que deben ser referentes si quieres ser guay, grupos de música cuyas canciones debes saber tararear… y si no cumples con la mayoría de esas cosas, te conviertes en alguien extravagante. Si, además, tú no pagas hipoteca porque nunca te pareció atractivo tener una vivienda en propiedad (a pesar de las veces que te han presionado calificándote de irresponsable y de no pensar en tu futuro), tampoco ansías cambiar de coche, ni de móvil, ni de abrigo cada invierno siendo, como eres, del género femenino… entonces pueden empezar a odiarte porque tú representas una amenaza. Eres un espejo que les devuelve el reflejo de su propia figura y lo que ven, lógicamente, no puede gustarles.

La gran mayoría de mi entorno no se siente identificada con las reivindicaciones del 15M. De hecho, no se siente identificada con ninguna reivindicación de nadie. No consideran estar jodidos por delante y por detrás (creo que son un poco frígidos), a pesar de tener hipoteca e hijos que dejar a este mundo (desgraciadamente). Las cosas que pasan en el mundo no van con ellos. Hoy,  tras un nuevo ataque frontal de eso que llaman “los mercados” (algo que casi debería considerarse una declaración de guerra), ellos hablaban de las siguientes cuestiones:

– Cambiarse de móvil porque su compañía le ha ofrecido uno mejor totalmente gratis, a pesar de que ya cambió de móvil hace 3 meses. Preocupación por qué hora es la mejor para ir a recoger el nuevo móvil. Yo he dejado caer algo sobre las nefastas consecuencias que tienen nuestros actos sobre otras personas, incluso sobre poblaciones enteras, poniendo como ejemplo esa manía de cambiar de móvil sólo porque es gratis. A partir de aquí se han sucedido las burlas constantes, y cualquier cosa dicha por alguien era llevada a “no, ni se te ocurra; pobres negritos, jajaja”.

– Algo que va a pasar con un tal “Reche” (yo había entendido Ibarretxe, pero luego he deducido que no era él) en un programa de la tele porque se había enrollado con alguien. Y que iba a salir algo sobre ese tema que era de suma importancia (comentario oído: “bueno, pero lo veo si no mueren más negritos, jajaja”).

– Comparativa de bronceado entre varias personas. Intención de aprovechar el sol lo máximo posible (comentario oído: “huy, a ver si se van a ofender los negritos, jajaja”).

– Dieta nosequépollas que está haciendo nosequién y que es guay porque ha perdido 12 Kg en un mes y, claro, ahora está estupenda (c0mentario oído: “será la dieta que hacen los negritos ésos que se mueren, jajaja”).

Conclusión:

Que paso de mover un dedo más por intentar cambiar algo en este mundo podrido. Que la gente no se merece que yo me tome la más mínima molestia ni que gaste mi tiempo en algo que, posiblemente, LES VAYA A BENEFICIAR. Que si están metidos en una hipoteca y no la pueden pagar, que se jodan y ojalá el banco les arruine la vida, porque se lo merecen.

Que ojalá que esto pete y que haya una guerra, un ataque zombi, una explosión nuclear o lo que sea, que yo para vivir entre vosotros, casi que lo prefiero.

Es decir:

¡QUE OS DEN POR EL CULO!

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