Desde que empezamos nuestra andadura como delatores de esas personas insolidarias que, para nuestra desgracia, utilizan coche, no hemos dejado de sorprendernos.

En esta nueva entrega de La invasión de los ladrones de huecos analizaremos un caso espeluznante, no ya por incívico, que también, sino porque creemos que no ha podido llevarlo a cabo humano alguno. Aunque no nos guste reconocerlo, hemos encontrado un modo de aparcar que requiere tanta destreza que sólo puede haberlo conseguido el coche solito, sin conductor, probablemente movido por impulsos vitales que nosotros, simples mortales carentes de bujías, no podemos comprender.

 

HOY: PEUGEOT, MON AMOUR

Invasion_ladrones

Advertimos al intrépido lector que las imágenes que se muestran a continuación pueden herir su sensibilidad. Suba el cursor y cierre inmediatamente esta página si cree que carece de la fortaleza necesaria para soportarlo.

Besito 01

Como lo ven: el coche gris practica el beso negro con el coche granate. Si alguien creyó que los vehículos de tracción mecánica eran seres asexuales, estaba equivocado.

Besito 02

¡Qué aberración! Pero es la típica historia: Honda conoce a Peugeot, que es nuevo en el barrio. A veces coinciden en un semáforo y se saludan, sabiendo que sus conductores son ajenos a su idioma (que si se activa el limpia, que si, de repente, se encienden las luces solas…). Pero una noche sus dueños los aparcan en la misma calle y ellos, que se han puesto hasta el culo de gasolina, comienzan a arrimarse cada vez más hasta que ¡zas! terminan haciendo estas marranadas.

Besito 03 

No queremos pecar de morbosos, pero aquí se aprecia cómo Peugeot está prácticamente subido encima de Honda. Habría que ver la cara del dueño de Honda cuando fuera a recogerla al día siguiente. ¡Debajo de un Peugeot! ¿Cómo ha llegado hasta ahí? Estos franceses son unos libertinos.

Así que, queridos amigos, no se fíen de sus coches. La Academia ha demostrado que tienen vida propia ¡y vaya vida! Si pudieran procrear aún sería interesante, porque los aparearíamos para tener camadas numerosas y luego vender las crías. Incluso podríamos cruzarlos entre especies muy distintas para ver el tipo de coche que saldría, por ejemplo cruzando un monovolumen con un Mini. Bueno, no, que eso ya lo hicieron los de Citroën.

citroen_c3

Citröen C3. Resultado de cruzar un Monovolumen con un Mini

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