Como recordarán nuestros seguidores, Loca Academia de Vaders inició el pasado mes de octubre un monográfico sobre los himnos que deberían sonar en España pero que, en la mayoría de los casos, han sido relegados al uso fugaz aunque persistente de la borrachera, dejando los actos oficiales al son de tonadas que el populacho apenas conoce y que, en cualquier caso, no pueden sentir como propias.

Por hacer memoria, y por si a algún simpatizante del Imperio le sirve como consulta, les enumeramos los lugares ya analizados por la Academia:

El caso es que nos hemos visto presionados para continuar con esta labor social, así que hoy continuaremos con Navarra, una tierra de la que no me atrevería a decir que no tiene un himno bonito, sino que, como suele ocurrir, es incorrecto:

 

Juzguen ustedes mismos. ¿Acaso esto respeta los tres requisitos que debe cumplir un himno?

  1. Que se pueda arrancar uno con él en serio estado de embriaguez y el cántico sea secundado por los compañeros de borrachera.

  2. Que su procedencia sea reconocible en cualquier punto de España donde se cante.

  3. Que al oír el cántico los ajenos a la tierra, piensen en cómo molaría convertirse, aunque fuera temporalmente, en arraigado lugareño.

¡Por supuesto que no lo cumple!

Y aunque teníamos varias opciones para Navarra, nuestra propuesta final sólo podía ser una, la más evidente, la que mejor cumple  con los requisitos para convertirse en el himno auténtico:

 

Muy pronto el siguiente capítulo, Aragón, donde descubriremos el buen gusto de sus habitantes por sus canciones.

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