Que_no_se_fuma

Cierto es que se trata de un tema manido. También, que desde ayer mismo ha resurgido en las conversaciones entre nuevos grupos de amistad, más novedosos aún que los que se puedan establecer a través del tuenti o del facebook; las redes sociales ya no son lo último en lo que a relaciones personales se refiere: hágase fumador y salga a la puerta del bar con un cigarrillo en la mano; será aceptado inmediatamente en cualquier corrillo humeante y tendrá solicitudes de amistad de lo más variopinto sin necesidad de crearse un perfil con foto retocadísima ¡y sin robar wifi, oiga!

Mucho se especuló en su momento sobre las posibles pérdidas que podría acusar el sector de la hostelería, y hubo posicionamientos a favor y en contra de la aplicación de esta ley. Ninguno de ellos profundizó en la gravedad del asunto. Hoy, Loca Academia de Vaders analizará uno por uno los sectores perjudicados por la prohibición nazi de fumar en los bares. Atentos a lo que nos viene:

1.- Pintores.

De todos es sabido cómo se ponen las paredes de casa en muy poco tiempo (si es que fuman, claro). Pues imagínense en un bar. Por ello, muchos bares aprovechan para pintar una vez al año, coincidiendo normalmente con su cierre por vacaciones. Todo eso se acabó: ya no será necesario recurrir al servicio de los pintores toooodos los años.

2.- Fabricantes de pinturas y vendedores de pinturas.

Por la misma razón.

3.- Las industrias del plástico y del metal.

¿Qué creían? ¿Que los cubos de pintura caían del cielo? Afortunadamente no es así. Alguien fabrica los envases.

4.- Los fabricantes de ambientadores.

Obviamente, la demanda de estos dispositivos caerá en picado.

5.- Los fabricantes de champú.

No será necesario lavarse el pelo tan a menudo.

6.- Los fabricantes de detergentes para la ropa.

Ya no hará falta echar la ropa a lavar tras un solo uso.

7.- Supermercados y droguerías.

Donde se venden ambientadores, champús y detergentes.

8.- La industria textil.

Al tener que lavar menos la ropa, durará más y se comprará menos.

9.- Ganadería y agricultura.

Por culpa de las pérdidas que soportará la industria textil. De hecho, esta circunstancia frenará en seco el desarrollo de países como Bangladesh, célebre fabricante textil.

10.- La industria farmacéutica y las farmacias en sí mismas.

Al no haber humo en los bares, la venta de colirios prácticamente desaparecerá. De todas formas, las pérdidas se verán compensadas por el incremento en las ventas de Frenadol, ya que los trancazos que se cogerá la gente fumando en la calle van a ser espantosos. Bueno, la verdad es que la farmacia nunca pierde y, en este caso, se potenciará además la economía sumergida del sector del kleenex en semáforo.

11.- Las Administraciones Públicas.

Se van a acortar las sobremesas en los restaurantes porque ni Dios será capaz de liarse a chupitos después de la comida sin encenderse un cigarro, eso está clarísimo. Como consecuencia, no se recaudará en los controles de alcoholemia, con lo cual tendrán que recortar los presupuestos en las áreas de sanidad y educación (donde van siempre).

12.- Los fabricantes de alcoholímetros.

Consecuencia directa de lo anterior.

13.- Fabricantes de juegos de sobremesa.

Baraja española, dominó, los amarracos… son cosas muy nuestras que se utilizan en el bar, en muchas ocasiones tras una comida copiosa utilizando las instalaciones del mismo restaurante. Los fumadores nunca volveremos a jugar al mus en nuestros bares ¡y somos los que más jugamos! Los fabricantes de cartas, dominós, amarracos… ¿qué será de ellos?

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Y eso por no hablar del daño cultural producido al patrimonio intangible de la humanidad al relegar el mus, dominó y tute al ámbito privado, dificultando su transmisión a las nuevas generaciones. Expresiones fundamentales como “los que miran son de piedra y dan tabaco” serán incomprensibles para la población en el año 2050.

14.- Los fabricantes de papel higiénico.

Todos sabemos que el binomio café + cigarro suelta los esfínteres. Mi regularidad y la de otros muchos está seriamente amenazada. No es ninguna frivolidad: el mal humor aumentará considerablemente y muchas enfermedades podrían derivarse del estreñimiento repentino al que nos vamos a ver sometidos. Una vez más se demuestra que la farmacia nunca pierde.

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Todos estos sectores, al producir menos, tendrán que despedir empleados. A su vez se verán afectados sus proveedores, extendiendo este mal a otros sectores. Se incrementará el paro y la gente dispondrá de menos recursos. Por tanto se moverá menos dinero, viéndose afectados, a su vez, más sectores. ¡El caos!

Sin embargo, ganarán más dinero los negocios relacionados con el asunto funerario. Los médicos que fuman, especialmente los cirujanos (que son los especialistas con mayor índice de fumadores), estarán totalmente histéricos al no poder fumar ni siquiera en la puerta del hospital, lo que les llevará a cometer errores. Que Dios nos pille confesados ante esas manos temblorosas sufriendo serios síndromes de abstinencia.

 

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