4 PM hora imperial. Complejo residencial con intensísima vigilancia privada. Androides depredadores listos para atacar. Al fondo a la derecha, edificación palaciega: dependencias del Excelentísimo Ministro Secreto para el Control de la Población Civil en el Imperio. Saloncito del café. El Señor Ministro Secreto se dispone a degustar un café bien cargado servido por Ambrosio, su asistente personal, quien se ha tomado la libertad de ofrecerle también un Ferrero Rocher.

– Ambrosio, estoy desesperado. El Ministerio Secreto para el Control ya no funciona como antes y no se me ocurre qué podemos hacer.

– Señor, ¿acaso la población ha dejado de tener miedo? Recuerde los buenos resultados que le ha dado siempre introducir temores populares para prever y controlar todos los movimientos de la chusma.

– Claro, Ambrosio. El problema es que hemos llegado a una situación tan caótica que ni siquiera la religión nos sirve para infundir temores. ¡Estamos rodeados de hordas de descreídos! Prácticamente nadie teme ya por el futuro de su alma inmortal. Sólo utilizan sus creencias como excusa para celebraciones y fiestas. En el fondo siempre han sido unos vividores.

– Pero Señor… algo se podrá hacer, ¿no?

– No veo ninguna solución. Tenemos que renovarnos; abandonar el tema religioso e idear nuevas propuestas para que la población tema. Hay que innovar. ¡Necesito volver a hacerme con el control de las vidas de esos indeseables!

– Señor… además de lo del Ferrero Rocher, me he tomado la libertad de pensar en ello detenidamente. Últimamente lo he visto muy preocupado por la amenaza que supone para usted la falta de miedo en la población.

– ¿Y qué ha pensado, fiel Ambrosio?

– Le he comprado una máquina.

– ¿Una máquina? ¿Me está tomando el pelo? ¿De qué estupidez está hablando?

– Mire, aquí está. La han traído esta mañana del mismísimo Tatooine. Le explico: se trata del Acojonator 2.0, una máquina creada para fabricar ideas; ideas para que la población tema a cosas.

– ¿Cosas? ¿Qué cosas?

– Bueno, eso depende. Hay que configurar una serie de parámetros muy sencillos y ella se encarga de suministrar la idea más adecuada. Es lo último en el mundo del pánico colectivo.

– ¡Qué inventos! A ver… ¿cómo funciona exactamente?

Instrucciones

 

– Mire, es muy fácil: sólo hay que introducir papel en el área 1. Se cierra la máquina, se configuran los parámetros y el papel sale por la ranura 2 con la solución escrita en él.

– ¡No puede ser! Vamos a probar. A ver, alcánceme papel. ¡Rápido! Si esto funciona volveré a controlar a la población como en los mejores tiempos ¡muhahahaha!

– No se apresure, Señor. Hay que configurar los parámetros. Por ejemplo, aquí está la opción de introducir fecha actual. Es un parámetro muy simple, ¿ve? No hay por…

– ¡Silencio, Ambrosio! Ponga ahí 5 de diciembre de 1987.

– mic, mic, mic, mic, miiiiiic….

– ¡Ya sale el papel! ¡Veamos qué idea trae!

Ola de frio

– Señor, aquí pone “ola de frío”. Ya lo tiene.

– ¿Ola de frío? ¿Y eso qué quiere decir? Saque el papel por si trae alguna aclaración.

– Veamos… ¡mire! Parece ser que solamente habíamos visto el título. Por la cara trasera viene la idea desarrollada.

– ¡Traiga que lo lea!

<<Convierta el invierno en motivo de alarma cómodamente. Los días de frío, normales en esta época, pasarán a llamarse a partir de ahora “ola de frío polar” (también siberiano). Con la ayuda de los medios de comunicación, puede manipular los mapas del parte de El Tiempo y zonificarlos por colores, a los que denominará “alerta roja”, “alerta naranja” o “alerta amarilla”, dependiendo del nivel de alerta que le interese en cada momento. Le recomendamos utilizar también la “alerta por lluvias” para épocas lluviosas, siendo muy importante en este caso mencionar continuamente la cantidad de litros registrados por metro cuadrado, un dato que la mayoría de la población sólo podrá interpretar como algo catastrófico. Atención: es posible utilizar este tipo de alarma en época estival. Sólo debe sustituir la consigna “ola de frío polar” por “ola de calor africano” o “masa de aire sahariano”. Recuerde que es muy importante la labor de los medios de comunicación para difundir el mensaje entre la población paulatinamente. Sin ellos, esta consigna no tendrá el efecto deseado>>.

– Pero ¡Ambrosio! ¡Esto es absurdo! Por mucho que lo repitan en el telediario, ¿cómo va a considerarse noticia que haga frío el 5 de diciembre?

Frio en Navacerrada

– ¡Señor! ¡La máquina está parpadeando!

– Veamos. En la pantalla dice “inserte más papel”.

– A lo mejor ha obtenido más resultados con el parámetro que le dimos.

– ¡Cierto! ¡El 5 de diciembre! Pero ¿a qué espera para ponerle el papel?

La op.salida

– ¿Operación salida/retorno? Deme, deme, a ver qué explicación nos da.

<<Convierta a la población en esclava del asfalto durante los periodos vacacionales, puentes y fiestas de guardar. Alerte constantemente del peligro en las carreteras, sin omitir datos sobre el número de muertos y los millones de desplazamientos previstos, un dato que puede inventarse sobre la marcha ya que adivino, lo que se dice adivino, usted probablemente no sea. Mantenga a la población en un sinvivir, pendientes de los datos que les den para elegir cuándo salir. De esta forma, puede conseguir que salgan todos a la vez. Y si puede informar de alguna vía alternativa, tendrá el caos asegurado>>.

– Señor, esta consigna podría funcionar.

– No sé, Ambrosio, no sé. ¿Realmente cree que conseguiremos llamar su atención con esto?

Operacion salida

 

– Bueno, pues ya no pide más papel. Parece que habrá que introducir nuevos parámetros. ¡Sorpréndame, Ambrosio!

– Muy bien, Señor.

– mic, mic, mic, mic, miiiiiic….

Hábitos alimenticios

<<Consiga que la población tenga miedo de sus propios hábitos alimenticios. Difunda listados de alimentos supuestamente perjudiciales para la salud, asegurándose de que todos ellos cumplan los siguientes requisitos:

a) Que estén buenos.

b) Que sean asequibles para la chusma.

Le proporcionamos algunas posibilidades:

  • No hay que comer muchos huevos a la semana.
  • El aceite de este tipo es bueno/el aceite de este tipo es malo/el aceite de este tipo es bueno/el aceite de este tipo es malo – incertidumbre = éxito.
  • No hay que comer mucha carne, especialmente de cerdo. Puede utilizar algunas palabras clave: colesterol, triglicéridos, transaminasas.
  • Comer embutido es malo (excepto los ibéricos, a ser posible comprados en El Corte Inglés).
  • La leche sin desgrasar es mala. Puede alabar las bondades de cualquier leche que no sea la normal de toda la vida, aunque esté hecha de soja. Colará.
  • La sal es mala>>.

– ¡Pero qué máquina tan curiosa, Ambrosio! Creo que empiezo a verle alguna utilidad.

– Claro, Señor. El Acojonator 2.0 cuenta con todas las garantías.

– Creo que voy a probar yo ahora. A ver…

– mic, mic, mic, mic, miiiiiic….

Pandemias

<<Desde que se acabó con la peste ya nada ha vuelto a ser lo mismo. Siembre el pánico colectivo alertando de vez en cuando de la aparición de una epidemia, pandemia, brote, etc, de alguna enfermedad que pueda ocasionar la muerte, aunque dicha epidemia no exista y sólo hayan aparecido muertes aisladas. Ejemplos que puede utilizar: meningitis, gripe A, gripe aviar, gripe porcina (la gripe es un valor seguro), vacas locas, anisakis, salmonela, legionela… La población no podrá reprocharle que se gaste cantidades ingentes de dinero imperial en la multinacional que le interese por la adquisición de vacunas o de cualquier fórmula de exterminio del brote >>>.

– Pero, Señor… ¿cómo va a sentir miedo la población ante pandemias ficticias? ¿no me comentó que se estaba planeando desde otro ministerio producir un cáncer en cada individuo en un futuro? Si el cáncer será una epidemia real, temerán a esto más que a una epidemia inventada, ¿no?

– No, Ambrosio, no. Al tema del cáncer inducido por nosotros mismos, nunca le daremos carácter de epidemia, aunque toda la población lo vaya a sufrir. Tendremos mucho cuidado para que las palabras cáncer y epidemia no se puedan relacionar. Además, estamos pensando en culpar absolutamente de todo a los fumadores. De esta forma, conseguiremos que la población se divida en fumadores/no fumadores y que se peleen entre ellos en vez de ir a por nosotros.

– Pero Señor, ahora mismo se fuma en todos sitios, igual que se ha hecho siempre desde que me alcanza la memoria, y el cáncer es una enfermedad poco habitual. ¿Cómo van a conseguir que, de repente, la gente culpe de todo al tabaco?

– No se preocupe por eso ahora, Ambrosio. Estamos trabajando en cómo irlo implantando poco a poco y, si lo hacemos bien, ellos no se darán ni cuenta. De momento, quédese con la idea de sembrar pánico con pandemias imaginarias. Seguro que funciona.

Gripe A

– Probemos otra vez el Acojonator, a ver qué pasa ahora:

Secuestro niños

<<Haga campaña para que la población crea que hay muchos malos por ahí deseando secuestrar a sus hijos. Los niños no volverán a salir solos de casa sin vigilancia paterna. Esta estrategia evitará que los niños evolucionen como cachorros de cualquier especie, es decir, relacionándose con otros cachorros y desarrollando el ingenio para evitar ser avistados cometiendo sus tradicionales fechorías infantiles. Fabrique desde la infancia una futura sociedad de inútiles sobreprotegidos a los que podrá manipular en la edad adulta sin el menor esfuerzo>>.

– Pero Señor… ¡esto no puede funcionar! Nadie creerá que hay tantos malos. Vivimos en uno de los imperios con el índice de delincuencia más bajo.

– Calle, Ambrosio, calle. Estoy pensando… ¡esta idea es genial! Si los niños van a ir siempre acompañados de sus padres y sus padres son los que llevan el dinero ¡podemos crear espacios donde estén dispuestos a gastárselo! Por ejemplo… superficies enormes vigiladas repletas de tiendas y restaurantes ¡mejor aún! Tiendas y restaurantes franquiciados de nuestras multinacionales favoritas, ésas que financiarán con sus anuncios los periódicos donde establecemos nuestras consignas del día a día. Solamente hay que dotar esas superficies de algún área infantil ridícula para que padres e hijos puedan pasar allí una tarde entera. Como los niños estarán sometidos a un montón de estímulos procedentes de las tiendas y restaurantes ¡los padres les comprarán prácticamente lo que les pidan! Es estupendo: el dinero se moverá donde nos convenga que se mueva ¡y no en esos comercios y bares de barrio que ni siquiera se anuncian!

– Bueno, bueno, usted sabrá… ¿vuelvo a darle a la máquina?

– ¡Por supuesto!

Crisis economica

 <<Fabrique una crisis económica y consiga que la gente repita la consigna “está todo muy mal”. Se trata de lograr que esta consigna la repita incluso la gente que no se haya visto afectada. Con la crisis evitará que los delincuentes vayan a la cárcel. Tranquilo: los ciudadanos normales no protestarán por ello, ya que creerán que están tan jodidos que tienen que tragar con lo que sea, incluso con sus trabajos de mierda>>.

– A esta idea habrá que darle una vuelta. No sé yo si podremos llegar a tanto.

– Señor, se me ha ocurrido… ¿y si probamos la máquina sin introducir ningún parámetro?

– Hombre… no creo que funcione bien, ¿no? Supongo que saldrá alguna idea absurda imposible de llevar a cabo. Pero por probar…

Volcanes

– ¿Ceniza de los volcanes con nombre impronunciable? ¡Este cacharro se ha vuelto loco!

Cenizas

– Ambrosio, después de probar el Acojonator 2.0 he llegado a una conclusión sobre el funcionamiento de este aparato.

– Dígame, Señor.

– El Acojonator 2.0 se basa en meter miedo con cosas irracionales, en vez de hacerlo con cosas espeluznantes como los zombis, la Tower Bridge de Londres / \ , Freddy Krueger, los caballos o los aviones de Ryanair, cosas, en definitiva, a las que una Vader teme.

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