En esta segunda entrada sobre los himnos que deberían sonar en España –y que, exceptuando ciertos actos oficiales cargados de supuesta solemnidad, no suenan porque los dirigentes de nuestras Comunidades se empeñan en atribuirnos cánticos de mierda que ni nos representan ni nos interesan- mencionaremos el curioso caso de Asturias, una tierra cuyo himno oficial, como no podía ser de otra manera, coincide con nuestra propuesta Vader al cumplir exactamente las tres reglas. Las recordamos:

  1. Que se pueda arrancar uno con él en serio estado de embriaguez y el cántico sea secundado por los compañeros de borrachera.

  2. Que su procedencia sea reconocible en cualquier punto de España donde se cante.

  3. Que al oír el cántico los ajenos a la tierra, piensen en cómo molaría convertirse, aunque fuera temporalmente, en arraigado lugareño.

Y es que, reconozcámoslo, el himno Asturiano las cumple con creces:

 

Lo curioso del caso, es que los asturianos son los únicos usuarios de himno puro. Sí, ya sé que en la primera parte de este monográfico comenté que había dos Comunidades que cumplían las tres reglas, pero me equivoqué: sólo Asturias lo hace. Creo que es motivo suficiente para respetarlos y honrarlos cuando nos los encontremos, por ejemplo, de visita en nuestra tierra. Debemos imitar sus costumbres, participar en espichas, aprender a escanciar sidra para que esos artilugios modernos tan útiles no acaben con este noble arte, aparearnos con ellos y, por qué no, convertirnos en asturianoparlantes, aunque sólo sea por agradar a esta gente poseedora de un himno oficial de verdad. Bueno, por eso y porque, qué queréis que os diga: mola.

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En capítulos anteriores:

Himnos en España.- 1 (prólogo y Galicia)

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