Vivimos una época difícil en este nuestro Imperio. El que hace unos días era El Lado Oscuro hoy se ha convertido en El Anverso Radiante, a juzgar por la intensidad  lumínica que, en forma de adornos navideños, intenta engalanar nuestro horizonte vespertino-nocturno. En contra de lo que pudiera parecer, LADV no imparte enseñanzas opuestas a la luminiscencia ni intenta adiestrar a sus padawan en teorías absurdas a favor de umbras y penumbras (de hecho poseemos espadas láser high quality que superan el espectro visible), pero hemos podido constatar que el comportamiento de la luz está estrechamente relacionado con el de algunas especies animales, presumiblemente inteligentes. Este descubrimiento nos trae de cabeza. Incluso llegamos a realizar un elevado número de ensayos para comprobar la tendencia natural de la luz a propagarse en linea recta, hecho que nos fascina y del que nos mostramos muy partidarias, ya que no hace daño a nadie. Pero ¿qué ocurre cuando la luz emitida encuentra obstáculos de determinadas formas, por ejemplo puntiagudas? En ese caso la propagación de las ondas deja de ser recta y pasa a convertirse en curva. Este fenómeno se llama difracción y es nefasto, pues distorsiona todos los objetos que se encuentran alrededor. La difracción produce efectos ópticos que alteran nuestra percepción visual del entorno y eso, como comprenderán, nos posiciona cláramente en contra.

Existen varios objetos capaces de difractar, pero vamos a centrarnos en los más peligrosos para la salud: las luminarias navideñas con forma de estrella.

Es evidente que el engendro que aparece en la foto no puede aportar beneficio alguno a nuestra especie. Un estudio reciente de la prestigiosa Universidad de Melchourny (Aldehuela de Jerte) relaciona directamente la difracción de la luz emitida por estas puntas de estrellas con la distorsión de la realidad que sufren los individuos en época navideña. De esta forma, cabe decir que a mayor número de estrellitas colgadas en las calles de una población, más lamentable será el comportamiento de sus habitantes.

Desde LADV corroboramos esta teoría. En las últimas dos semanas hemos sufrido la invasión de miles de emisores estelares de luz con altos índices de difracción. Paralelamente, a medida que la difracción se asentaba en el ambiente, se ha hecho patente el incremento de neurosis colectiva por divertirse con el prójimo, aunque dicho prójimo haya sido un mierda durante el resto del año, es decir, antes de que la difracción distorsionara la realidad visible. El mismo chascarrillo que hoy tiene tanta gracia, en Abril no tuvo ninguna. Incluso puede que resultara ofensivo.

Calculamos que esta pandemia continuará causando estragos durante los próximos 15 días. Pasado ese tiempo desaparecerá drásticamente y todos los hijos de puta volverán a comportarse como tales. Como debe ser. Mientras tanto, querido lector, le recomendamos que siga atentamente las siguientes indicaciones:

  • Cuando se le aproxime un individuo con un rictus bucal que nunca antes había manifestado, huya. Si, además, le mira a los ojos, escóndase.
  • Evite los besos. Si no se han molestado siquiera en saludarle el resto del año, ¿por qué quieren besarle ahora? Éste es un claro síntoma de alteración por difracción estelar.
  • Si alguien se comporta de repente como si le debiera algo, es que le debe algo. No permita que limpie su conciencia en 15 días.
  • Bajo ningún concepto permanezca en ambientes donde se cuentan chistes. Ése es el recurso fácil para la gente sin recursos. Si no puede huir de estos cuentacuentos ávidos de público, al menos evite reírse. No lo merecen.
  • Es posible que tenga que tratar con individuos que, habitualmente, se empeñan en demostrar ante usted su superioridad en ciertos ámbitos (o en todos). En estos 15 días harán un gran esfuerzo por ponerse a su nivel con el fin de ser aceptados por la masa. No les reconozca este esfuerzo. Continúe tratándolos como los seres superiores que son y recuerde que, por mucho que le pese, pasado el fenómeno de difracción volverán a  jugar a humillarle.

Pero estas recomendaciones, aunque útiles, sólo representan una solución temporal a los estragos causados por la difracción lumínica estelar. En LADV abogamos por la erradicación de las estrellas de navidad para acabar con esta plaga que nos acecha.  Queremos gentuza de calidad, gentuza de la que disfrutar durante todo el año. Que nada interfiera en su comportamiento. Por una navidad limpia y honesta.

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