Hola de nuevo, amiguitos.

No podíamos seguir adelante con nuestras confesiones vergonzantes sin hacer un alto en el camino en uno de los días más degradantes de Mara Jade, el día en que dejó de ser una beyder de pleno derecho para convertirse en una verdadera meyder

Todo empezó con un plan ingenuo e infantil. Ir al parque de atracciones.

Pertrechados con nuestras mochilas y cremas hidratantes hacia allí enviamos una expedición Vader. En las mismas puertas, recibimos la pulsera que nos iba a permitir subir en todos los artilugios infernales del mundo mundial. Primer percance: Mara Jade no se la sabía poner, solicitó ayuda imperial a Zam Wessell que, con la gran fuerza que la caracteriza se la apretó hasta el infinito, provocando un doloroso principio de gangrena. Nos dirigimos a las cabinas de información para contar nuestras penurias y allí se produjo la siguiente escena:

ZW: -Oiga, por favor, mi amiga Mara Jade está al borde del colapso por la pulsera. Se la he apretado torpemente.

MJ: Sí, torpemente me mata.

ZW y MJ a dúo: Killing me torply with his song, killing me torplyyy…

Eso sí, la cantamos pensando en Roberta Flack, por supuesto, nada de versiones mediocres como la de Fugees (que se asemejan a una jauría de gatos en celo) y mucho menos la versión de Pitingo, pues desde LADV nos declaramos fervientes pitingófabas.

Una vez solventando el primer percance, Mara Jade se asustó de cuanto artilugio mecánico veía y decidió adquirir el papel más bajuno que puede haber en una visita al parque de atracciones: el de mochilera.

4 ojos

No le daba miedo dormir en un campo de tiro, no, rodeada por paintboleros hormonados, pero sí subir en el Látigo… Al menos, cuidó mochilas y gafas ajenas. Útil sí, pero meyder.

Tras horas de presión psicológica conseguimos que subiera al tiovivo. Intentó subir a una liebre (era el animal más bajito de los alrededores, pero un ágil y rosado muchachico se adelantó). Finalmente, pudiendo haber elegido una carroza como cualquier digna señorita o un blanco corcel, optó por la única opción viable: montar en un cerdo.

Puro jabugo, oiga

Al fin y al cabo eso es algo bastante más frecuente.

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