… o esas cosas raras que sólo me pasan a mi.

Para los que no estéis al tanto (o para quien quiera recordar), los antecedentes del pijo Sith ER aquí.

Después de algún tiempo, ER me citó en La Latina, una barriada imperial en la que abundan los perrifláuticos Sith antisistema con ropa andrajosa de marca y coche comprado por papá. El encuentro fue como lo eran todos, frío, distante y totalmente antinatural.

Deambulábamos ambos por callejones siniestros en busca de una cantina mientras él lucía orgulloso su pecho palomo y yo, pobre de mi, no tenía nada de qué hablar, cuando se nos acercó un muchacho. ER y él se saludaron efusivamente. Resultó ser ¡oh casualidad! uno de sus mejores colegas y compañero de golf al que yo, por supuesto, no conocía. Era mucho más feo que ER y mucho mejor persona o, al menos, eso parecía.

ER no tardó ni un segundo en obligar a su amiguito a participar en nuestra cita.

Entramos los tres en una de las cantinas y pedimos unas cervezas. En el otro extremo de la barra había tres mozuelas de aspecto vader. ER comentó que creía conocer a una de ellas.

Una hora después tuve que hacer una visita al excusado y, cuando salí, me di cuenta de que la franja de barra que teníamos ocupada dos minutos antes, estaba vacía.

¡Glups! Se han ido sin mi, pensé.

Pero no. Eso deberían haber hecho. El amigo de ER estaba hablando por teléfono en la calle. A continuación visualicé a ER, que me hacía señas junto con la mozuela a la que creía conocer.

¡Qué lamentable!. Ha esperado a que me fuera a mear para hablar con ella. Eso debe ser por algo.

Me acerqué hasta donde estaban (el amigo de ER seguía en la calle).

ER: Mara Jade, te presento a Analí.

ANALÍ: ¡Hola Mara Jade! Perdona, pero tu cara me suena muchísimo.

MARA JADE: Jo, pues a mi la tuya, no. Pero yo soy un desastre.

ANALÍ: No sé… quizás del curro. Yo trabajo con niños.

MARA JADE: Yo me los como, así que no va a ser de eso.

ANALÍ: Pues no sé… ¿dónde vives?

MARA JADE: Allá en la 3ª constelación intergaláctica.

ANALÍ: ¡Jodeeeer! ¡Ya está! ¡Tú eres amiga de Zutanita! Ya me acuerdo de ti.

MARA JADE: ¡Coño, Analí! ¡Es verdad! La compañera de curro de la Zuti.

ANALÍ: Hombre, claro, como que yo he estado ya dos veces en el cumple de Zuti.

MARA JADE: Entonces también has estado en el mío, que la Zuti y yo lo celebramos siempre juntas porque nos llevamos un día.

De pronto percibí el desinflado del pecho palomo de ER. Su cara comenzó a adquirir una tonalidad verdosa. Eso me gustó.

ER: ¿Nos vamos a buscar a mi amigo a la calle, Mara Jade?

MARA JADE: ¿Estás de coña? ¡Perdone! ¿nos puede poner otro reo por aquí?

ANALÍ: ¿Y tú de qué conoces a ER? Es que lo estoy flipando.

ER empezó a pasearse nervioso por la cantina.

MARA JADE: (caña en mano) ¡Bah! De una noche por ahí, ¿y tú?

ANALÍ: ¡Jajaja! Yo también, pero ya le di boleto.

MARA JADE: Pues creo que yo se lo acabo de dar. ¿Brindamos?

Efectivamente. No hizo falta hacer nada más.

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