Nuevamente vuelvo a quedar fatal. Y esta vez ante alguien muy cercano al Imperio, mi queridísimo y siempre presente amigo Alhuerto (sí, sí: el del botijito). Y es que habíamos quedado en publicar a la vez sendos posts sobre la misma mamarrachada, pero me ha sido imposible cumplir el pacto. No te preocupes, Alwer, que prometo decepcionarte muchas más veces. Su post aquí, para que lo leais (yo aún no lo he hecho por respeto). Y a continuación, el mío:

Badalona, 13 de Febrero de 2009. Pabellón Olímpico. Cumpleaños de Darth Eye. Entrada para el concierto de Oasis, 40 €. Asistentes: Darth Eye, Darth Vader, Alhuerto (que tuvo a bien alojar a los Vaders en su flamante mansión durante el fin de semana), Silvia y yo, Mara Jade. Ausentes: María Vader y Zam Wesell, que no quisieron comprar entradas y se reunirían con nosotros una vez acabado el concierto.

SosOasis es un grupo cuyos integrantes deben sentir auténtica repugnancia hacia su público. Las náuseas que les causa la visión de cientos de fervorosos fans coreando sus canciones se minimizan mediante el uso de gafas de sol que les garantizan una visión difusa del entorno. Sólo así se explica que las llevaran aun siendo noche cerrada y estando en el interior de un recinto.

Su cantante, Liam Gallagher, presenta una estética beat hasta el punto de tener la osadía de cerrar el concierto con una magistral (debo reconocerlo) versión de I Am the Walrus. Sin embargo, cuando las pantallas mostraban primeros planos suyos, era evidente que los años no pasan en balde y que actualmente se encuentra en pleno período de mutación hacia otro compatriota suyo muy alejado del glamour de los cuatro de Liverpool: Mr. Bean. Aunque carece del gracejo natural del hombrecillo de traje que no puede preparar un pavo de navidad, sus rasgos empiezan a delatarle.

SoSoasis es consciente de que no le queda mucho tiempo de carrera musical. Esta circunstancia les ha hecho replantearse su futuro y, en su empeño de no desperdiciar su vena artística, han decidido curtirse en el noble arte de la mímica. Todo comenzó un buen día en el que se encontraban paseando por las Ramblas de Barcelona y fliparon con los hombres estatua. Enseguida supieron que podrían dedicarse a ello en un futuro no muy lejano. Actualmente utilizan sus conciertos para la práctica de esta forma artística, tal y como demuestra el estático Sr. Gallagher cuando se coloca de perfil al público o, simplemente, permanece inmóvil en algún extremo del escenario. Ha conseguido desarrollar una técnica brutal de petrificación mediante la cual impide que la pandereta que tiene en una mano ni siquiera vibre.

La responsabilidad de animar la velada recae al 100% en el batería, quien maneja las baquetas de forma magistral. Espero sinceramente que algún día le penetre analmente con ellas al Sr. Gallagher, a ver si de esta forma es capaz de mover algún músculo de su avejentado cuerpo, si es que tiene alguno.

Al margen del grupo en sí, quisiera comentar un comportamiento del público de los conciertos que no acabo de comprender. Si estais abajo de pie, gañanes, ya habeis tomado posiciones, teneis vuestro pequeño espacio vital, el concierto ya ha comenzado y apenas cabe un alfiler ¿por qué coño os moveis de sitio? ¿por qué durante la hora y media no parasteis de darme codazos, oh masas alocadas fumadoras de cigarritos de la risa que os trasladabais de una zona a otra? ¿dónde ibais? ¿no hay otro sitio por el que pasar? ¿todos me empujabais a mi? Al principio les dejaba paso porque imaginaba que se trataba de algún comando organizado que tenía la misión de acercarse al escenario para fulminar al Sr. Gallagher. Pero cuando vi que ni siquiera le habían escupido empecé a mosquearme, como por ejemplo contigo, Jimmy Sommerville, que a punto estuve de darte tal cabezazo que te habría salido por fin voz de hombre.

Conclusión: otros 40 € a la basura.

Para finalizar, y como homenaje al blog del gran Alhuerto, culminaré este post con un video musical. Me he decantado por esta canción que representa de forma bastante fidedigna la actitud que mostró SosOasis sobre el escenario. Que lo disfruteis, majos.

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