Qué duros fueron los 80 ¿verdad? Sobre todo para mi hermano, el Señor J, que cuando nació nuestras dos primeras películas ya eran éxitos mundiales y estaba a punto de estrenarse El Retorno del Jedi. Por aquel entonces yo tenía sobredosis de La Abeja Maya, pero todos tenemos un pasado.

A finales de esa década la familia Jade adquirió un artículo de tecnología punta del cual hice uso y disfrute hasta la saciedad: una estupenda cámara de video. Sé lo que estais pensando: ese artefacto del demonio era más grande que yo pero mis padres, aliviados ante el respiro que les daba al tenerme entretenida y sin darles el coñazo, me animaban a usarla todo el tiempo. De esta forma los viajes a la playa en el Renault 11 de la familia Jade pasaron de ser un espectáculo de Pressing Catch, cuyo ring era el asiento trasero, a convertirse en un auténtico set de rodaje dirigido por servidora y cuyo actor principal era el propio Señor J.

En uno de esos viajes el Señor J no quiso actuar porque tenía sueño. En vez de interpretar uno de sus personajes optó por apoyar la cabeza en mis piernas y tumbarse boca arriba, mirando fijamente el techo del coche. No tuve más remedio que dedicar ese rato a grabar el paisaje por la ventanilla, hasta que decidí que sería buena idea grabar al Señor J durmiendo. Pero no, no estaba durmiendo. De repente su boca se convirtió en el cráter de un volcán en erupción que desprendía lava de forma ascendente con una violencia tal que llegó a depositar prácticamente la totalidad del magma en el propio techo del coche, alcanzando algunos artefactos el salpicadero, manos en el volante, asientos y pelo de Señora Jade (madre), que pasó de ser morena a pelirroja en un nanosegundo. Toda esta explosión fue debidamente recogida en mi grabación, así como el momento en el que, parados en una cuneta, sacaron al Señor J a patadas del coche intentando hacerle vomitar más mientras la Señora Jade le propinaba una buena tanda de collejas al compás de los insultos más inverosímiles.

Quise hacer un buen uso de esta grabación proponiendo enviar la cinta al programa de moda, Videos de Primera, donde habríamos hecho sombra al propio Se va el chaval se va por la barranquilla, pero se negaron por unanimidad. Como no me vieron muy conforme decidieron destruir la grabación (cabrones). Cuentan que también les influyó un poco el hecho de encontrar en mi habitación una hoja con todos los datos del programa, no sé qué idea equivocada se harían. El caso es que consideré la destrucción de la cinta como un crimen y dediqué varios años a contarle esta anécdota a todo aquel que se cruzaba en la vida del Señor J, primeras novias incluídas. Sabeis que lo merecía.

El otro día, yendo a la boda de mi primo a Valencia en el coche actual de los Señores Jade, el Señor J y yo nos dispusimos a usar uno de mis pijoaparatos de la vida Vader en el asiento trasero, mi flamante iPod Touch de 16 Gb. Para ello unos días antes, y en previsión de poder hacer uso de sus fabulosas prestaciones, le transferí varias películas. Pues bien: nos encontrábamos viendo Persiguiendo a Amy cuando comencé a notar algo en mi interior. Y entonces ocurrió.

– Para el coche, que voy a… a…

– No puedo parar ahora, no hay ninguna salida. Aguanta un poco.

– No voy a pod… brppppppp!!!

Señor J ¿le parece divertida la foto?

Parece ser que sí ¿verdad? porque usted se dedicó a ilustrar a todos los invitados de la boda con esta imagen rocambolesca. ¿Realmente cree que alguien disfrutó de esto?

Además no era situación ni lugar ya que yo iba completamente Vader, estábamos en el Salón Imperial y de sobra sabe que debía comportame de acuerdo a la estética que lucía y que tanto esfuerzo me había costado conseguir.

¿Han merecido la pena tantos años de espera?

¿Sigue aún riéndose? ¿eh, eh?

Cawen el imperio!

 

Anuncios