En este nuevo episodio, nuestras vaders se adentran en la noche coruñesa y descubren experiencias nunca antes imaginadas: “no sólo de Bisbal viven las pijas” y, asumiendo su rol de culturetas, disfrutan con una sesión de jazz.

Desorientadas como estábamos, decidimos seguir los pasos de la chica que más Eau de Lancôme había usado. Seguramente nos conduciría al sitio más cool y chic de la ciudad. Lamentablemente,  terminamos en un bar de baja estofa y maldecimos a la Lancôme, ¡más le valía usar Nenuco!

 

Hartas de escuchar reggaeton, salimos del pub y vagamos sin rumbo por la ciudad intentando encontrar algún sitio más acorde con nuestros gustos.

Un calvo y su amigo hippie nos ayudaron y nos encaminaron a un bar de jazz en vivo, el Filloa, donde intentaron sociabilizar con nosotras. Ese fue nuestro primer contacto con la gente alternativa, que no despertó nuestras sospechas de lo que nos esperaba unos días más tarde.

Cuando la banda de jazz, liderada por Kurt Cobain al contrabajo y Bill Gates al micro, terminó la sesión, decidimos recogernos.

Antes de volver a la tranquilidad de nuestra habitación, un divertido coruñés con sus dos soso-amigos quiso compartir nuestro espacio, pero ante la falta de lujo y esplendor que le podíamos ofrecer decidimos dejarle marchar. Además intuimos que podría ser menor de edad (como nosotras), lo cual nos desagradó sobremanera al valorar que no compensaba el trabajo que nos había costado maquillarnos para parecer mayores y que nos dejaran entrar en los bares.

A la mañana, bajamos de una en una en el espacioso ascensor. El Pajillero nos cobró la estancia, pagamos religiosamente y nos quedamos esperando una factura, mientras observábamos cómo se enfrascaba en la lectura de una revista detrás del mostrador (suponemos que erótica o algún cómic manga erótico también), haciendo caso omiso de sus clientas. Al cabo de unos segundos levantó la vista y, sorprendido de vernos en el mismo lugar, espetó: “¿Qué pasa? ¿Queréis algo?”. Negamos y nos fuimos antes de que se le ocurriese echarnos a patadas o quitarnos la ropa…

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