Desde que empezamos nuestra andadura como delatores de esas personas insolidarias que, para nuestra desgracia, utilizan coche, no hemos dejado de sorprendernos.
En esta nueva entrega de La invasión de los ladrones de huecos analizaremos un caso espeluznante, no ya por incívico, que también, sino porque creemos que no ha podido llevarlo a cabo humano alguno. Aunque no nos guste reconocerlo, hemos encontrado un modo de aparcar que requiere tanta destreza que sólo puede haberlo conseguido el coche solito, sin conductor, probablemente movido por impulsos vitales que nosotros, simples mortales carentes de bujías, no podemos comprender.
HOY: PEUGEOT, MON AMOUR
Advertimos al intrépido lector que las imágenes que se muestran a continuación pueden herir su sensibilidad. Suba el cursor y cierre inmediatamente esta página si cree que carece de la fortaleza necesaria para soportarlo.
Como lo ven: el coche gris practica el beso negro con el coche granate. Si alguien creyó que los vehículos de tracción mecánica eran seres asexuales, estaba equivocado.
¡Qué aberración! Pero es la típica historia: Honda conoce a Peugeot, que es nuevo en el barrio. A veces coinciden en un semáforo y se saludan, sabiendo que sus conductores son ajenos a su idioma (que si se activa el limpia, que si, de repente, se encienden las luces solas…). Pero una noche sus dueños los aparcan en la misma calle y ellos, que se han puesto hasta el culo de gasolina, comienzan a arrimarse cada vez más hasta que ¡zas! terminan haciendo estas marranadas.
No queremos pecar de morbosos, pero aquí se aprecia cómo Peugeot está prácticamente subido encima de Honda. Habría que ver la cara del dueño de Honda cuando fuera a recogerla al día siguiente. ¡Debajo de un Peugeot! ¿Cómo ha llegado hasta ahí? Estos franceses son unos libertinos.
Así que, queridos amigos, no se fíen de sus coches. La Academia ha demostrado que tienen vida propia ¡y vaya vida! Si pudieran procrear aún sería interesante, porque los aparearíamos para tener camadas numerosas y luego vender las crías. Incluso podríamos cruzarlos entre especies muy distintas para ver el tipo de coche que saldría, por ejemplo cruzando un monovolumen con un Mini. Bueno, no, que eso ya lo hicieron los de Citroën.
Citröen C3. Resultado de cruzar un Monovolumen con un Mini
30 junio, 2011 at 20:08
Querida Maestra,
Fiel a tu capacidad para guiarme en los caminos de La Fuerza y, por tanto, para ilustrarme, acabas de descubrirme La Verdad:
Nosotros, simples mortales… ¡somos Diesel!
1 julio, 2011 at 8:11
¡Jajaja! ¡Y gilipollas también!
Los caminos de La Fuerza son inescrutables como bien sabe usted, Sr. Munyones, pero no para nuestros coches. Ellos nos tienen bien dominados, preocupándonos por sus revisiones y puestas a punto más que por las de nuestros propios hijos. Yo misma, por ejemplo, no soporto ver a mi coche entrando en un túnel de lavado, tan lúgubre y con esas escobillas móviles que le arrojan jabón. Sufro mucho. Por eso no lo lavo
1 julio, 2011 at 9:14
uhaaaalaaaaa! Q heavy!
Si me hacen eso y tengo la suerte de llegar antes q el hijo puta (pq para el post queda de muerte, pero no te engañes, no es la vida privada de los automóviles, es algún hijo puta cabrón sin escrúpulos) se pire con la prueba del delito, no me voy sin antes pasarle una llavecita así, con fuerza, de lado a lado.
1 julio, 2011 at 11:38
Huy, qué de acuerdo estoy con lo de la llavecita, jeje.
¿Tú quién crees que es el hijoputa? ¿Honda o Peugeot?
Yo creo que es Peugeot porque me parece más fácil que él haya llegado después y haya subido el culo directamente sobre el capó de Honda. Pero amos, que lo mismo el del Honda era muy habilidoso aparcando, vete tú a saber. Habilidoso e hijoputa, claro
4 julio, 2011 at 8:51
Pues tuve mis dudas pq me parecía q Honda estaba a medio aparcar, además tp sería la primera vez (sólo hay q fijarse en cómo lleva el parachoques de refregones) y pensé q había sido él quien llegó después, pero es imposible. Nadie, por inútil q sea, hubiera podido hacer lo q haría falta hacer para colocarse así. So… the winner iiiissssss: Peugeot!!!!
4 julio, 2011 at 17:21
¡Jajaja! El del Peugeot debería llevarse un premio a “Insolidario del año”. Lo peor: delante de él había un garaje, pero no pegao ¡qué va! Tenía por lo menos medio metro libre. Lo dicho, que hay que ser muy hijoputa
6 julio, 2011 at 12:06
Lo de la llavecita me parece insuficiente… en estos casos hay que llegar a la fuerza bruta. Pinchar las ruedas. destruir los focos o colocar unos plátanos en el tubo de escape, http://youtu.be/tsQPhfIB28Y.
7 julio, 2011 at 13:22
Qué bien traído el video, jejeje.
Lo de las ruedas es un valor seguro, porque es una forma de puteo muy eficaz. Yo soy muy partidaria.