…cuya rima fácil sería más apropiada para lo acontecido en la invasión de los ladrones de huecos 03 y su propuesta de uso de los bolardos malditos, pero bueno. Ya que ha salido el tema escabroso de los bolardos, en esta nueva entrega de La invasión de los ladrones de huecos no mostraremos ningún aparcamiento usurpado por conductores insolidarios que deberían morir dolorosamente, a ser posible a manos del pobre individuo que, creyendo haber detectado un sitio en el que estacionar, se encuentra con que no puede hacerlo porque al lado hay un vehículo aparcado como el culo. No, no lo haremos. Esta vez queremos rendir un sentido homenaje a un conductor anónimo; un héroe al volante que ha realizado una gran labor social.
HOY: JUSTICIA DIVINA
Lástima que nuestro amigo justiciero haya tenido algunas consecuencias desagradables, a juzgar por los restos de coche que se aprecian en la calzada. Sin embargo, deduzco que la satisfacción del deber cumplido ha sido mayor que la pérdida sufrida. Vean, si no, el estado en el que dejó el bolardo:
De verdad que no es por ensañarme, ¡es que me encanta! No me canso de mirarlo.
Bravo, amigo conductor justiciero anónimo. Desde Loca Academia de Vaders te deseamos mucha suerte con esta labor tan útil que estás realizando. Esperamos que los daños sufridos en tu vehículo no hayan sido muy espectaculares y que sigas recorriendo las calles haciendo justicia de esta forma tan ejemplar, aunque suponemos que ahora te estarás dedicando a labores de mayor envergadura, como por ejemplo arrancar las señales de límite de velocidad de 110 o los malditos radares (si no lo estás haciendo, son ideas, oye).
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Otras invasiones de huecos:
- La invasión de los ladrones de huecos 01.
- La invasión de los ladrones de huecos 02.
- La invasión de los ladrones de huecos 03.
- La invasión de los ladrones de huecos 04.
15 marzo, 2011 at 23:04
Seguro que esta al fondo, en la iglesia de Santa Cristina, recibiendo ordenes del Divino, pues esta, es una misión para alguien ungido y tocado por la mano divina y justiciera del Todopoderoso. Amén.
16 marzo, 2011 at 10:35
Es una labor encomiable, sin duda. El problema es q antes de q él pueda pasar parte al seguro, el Ayuntamiento de turno ya lo ha repuesto. Lo digo con conocimiento de causa. Justo en el despacho tenemos uno que “salta” una vez cada dos meses +/-. Dos días después de cada percance, ahí vuelve a estar, desafiando a cualquiera q ose intentarlo.
Y hablando de radares, lo último de lo último. Mira lo que nos ha puesto nuestro estimadísimo Ayuntamiento. Ideales de la muerte. El tercero está en la esquina de mi casa, es decir, me lo como sí o sí. Zona de 30 km/h. El colegio está 200 m ATRÁS. Entre esto y los semáforos (pregunta nº7) se están cubriendo de gloria. Ellos. A nosotros, de lo que nos están cubriendo, es de mierda.
16 marzo, 2011 at 12:46
Tranquila, Sra. Katanga. Por lo menos éste sigue sin reponer, creo.
16 marzo, 2011 at 12:49
Pues va a resultar que Capazorros tiene razón. Ser del barrio de toda la vida es lo que tiene. Pues bien, casualmente, me he encontrado esta mañana con el párroco de Santa Cristina y le he preguntado por el asunto del bolardo. Él se ha hecho el longuis y ha mirado hacia Arriba cruzando las manos sobre la tripa en ese gesto característico de la gente de clerecía, murmyrando algo sobre que Los Caminos del Señor no son nuestros caminos.
Pero el aparatoso vendaje que tenía en la frente lo ha delatado, ante La Justicia Divina, claro, que ante la de los hombres no seré yo quien se chive.
19 marzo, 2011 at 3:43
Como decía aquel mensaje mágico de la película ” Campo de sueños”:
” Si lo construyes él vendrá”
Este Sith sigue animando al justiciero anónimo a que acuda en cuanto a los del ayuntamiento de la república les de por arreglarlo.
21 marzo, 2011 at 18:03
- Sr. Capazorros, es que no hay duda de que ha sido justicia divina. Si se le está entrenando desde Santa Cristina, bien está, pero espero que continúe su labor por otras zonas igual de necesitadas.
- Katanga, menudo alcalde más guay tenéis. Hay que echarle huevos para crear un foro ¡y responder! Otra cosa es que luego no haga ni puñetero caso, claro. Pero queda mu bien. Lo del radar en la esquina de casa… uff, ¡qué miedo! Iwal debería darse una vuelta por allí nuestro justiciero.
- Sr. Carp, ¿entonces nuestro héroe es el propio párroco? Vaya, me lo imagino sobrevolando la ciudad con su sotana, buscando bolardos que arrancar.
- Sr. Spiegel, ojalá el justiciero le oiga y persiga a los operarios del ayuntamiento de la república. Por lo menos, que les quite las herramientas y los bocatas. Bienvenido a la Academia.
23 marzo, 2011 at 12:56
Por lo que veo estos palos son de una altura mínima, perfectos para ver desde un seat 600 o un Mini 1000. Pero si el justiciero anonimo llevaba un 4×4…zaaaasca.
Kata… me encantan esos radares. Son de una decoración Kitsch muy actual. Le dará al barrio un toque innovador. XD
23 marzo, 2011 at 17:30
Hombre, yo es que lo del 4×4 lo doy por hecho. Llevará maquinaria apropiada para un justiciero de su nivel, que no haya bolardo que se le resista. Si queréis os lo mando para el barrio de Kata a ver si puede hacer justicia con el radar
25 marzo, 2011 at 10:06
Síiiiiiii, dile q se de un voltio por aquí! (pero especifícale q sea por el pueblo entero!!!)
30 junio, 2011 at 20:19
Cuidado, los bolardos son vengativos y traicioneros.
Yo fui egoista conductor hasta noviembre, cuando un fuerte accidente me dejó perplejo, fuera del vehículo, mirando los restos y preguntándome por qué seguía vivo y sin ningún rasguño (La Fuerza estaba conmigo, seguro).
Dias antes, al salir del aparcamiento no vi un bolardo, y destrocé una aleta delantera. Con un poco de maña y la ayuda de un gato (mecánico), hice el suficiente espacio para poder continuar mi viaje…
Pero el maldito bolardo había dejado sus instrucciones impresas a nivel cuántico en el metal de la chapa y, a su señal, cierto día (circulando a plena potencia), le hizo recuperar la posición, enganchándose en la rueda, reventándola… y ahí muté en peonza, rebotando repetidamente contra los guardarrailes de la izquierda y la derecha (cruzando tres carriles en dicho acto).
El que se ha cargado ese bolardo que comentas es mi héroe… pero debería cuidarse del reverso tenebroso del bolardo.
1 julio, 2011 at 8:28
¡Por el Lado Oscuro de La Fuerza! Este testimonio es sobrecogedor y creo que todos deberíamos tenerlo muy en cuenta para garantizar nuestra supervivencia en el Imperio. La Academia está estudiando la posibilidad de que los bolardos hayan sido diseñados con tecnología jedi y que éstos los estén utilizando como minas antipersona en nuestra civilización actual. Parecen objetos inofensivos, pero ante cualquier descuido ¡pum! A tomar por culo la aleta y, lo que es peor, implantando memoria de comportamiento en el metal de la chapa.
El testimonio del Sr. Munyones es la prueba: los jedis han desarrollado esta tecnología bolardil para acabar con nosotros. Menudos hijoputas